miércoles, 11 de diciembre de 2013

Discurso silencioso de los graduados.

Cuatro años. Cuatro años de nuestras vidas. Dicen que los años de universidad son los mejores, puedo decir por mi parte que para mí se ha cumplido.

Han sido cuatro años de esfuerzos, en los que hemos aprendido cosas maravillosas. Hemos aprendido del movimiento de los planetas, de sistemas de lentes, de estadística bayesiana, de armónicos esféricos, sistemas dinámicos y diagramas de Feynman. Hemos aprendido física, pero poca. Y no porque no hayamos querido, o por que no hayan querido que aprendamos, sino porque la física es inmensa y quizá ahora, en el momento que pasamos a llamarnos físicos con cierta confirmación oficial, caemos en la cuenta de lo mucho, muchísimo que nos queda por delante. Por lo menos, salimos de esta carrera con una lección bien aprendida: hemos aprendido a aprender. Porque esto no es un final, sino como ya imaginábamos, otro comienzo. Una nueva etapa, un nuevo orbital, otro instante más en la geodésica de nuestras vidas.

Los físicos sabemos resolver problemas, o eso dicen. Ahora saldremos al mundo y empezaremos a hacer un poco de eso que se nos da bien. Algunos investigaremos, otros enseñaremos, y otros puede que no nos dediquemos directamente a la física, pero llevaremos con nosotros ese deseo incansable de conocer que nos ha impulsado a lo largo de cuatro años.

Dicen que los años de universidad son los mejores, y si eso es cierto, se acaban nuestros mejores años, y eso es un problema. Pero también dicen que sabemos resolver problemas, y eso haremos. Seguiremos sorprendiéndonos, y con un poco de suerte, sorprendiendo a los demás.

Sea como fuere, quiero, en nombre de todos, agradecer a nuestras familias, amigos, compañeros y profesores el apoyo, la fuerza y el tiempo para no colapsarnos, no derrumbarnos y no abandonar. Quiero agradecer a la facultad el buen gusto de no haberse derrumbado aún, en el mayor de los milagros, y al personal que aún sigue ahí. Quiero agradecer a la termodinámica, a la estadística, a la mecánica teórica, a la electrónica, la óptica y la magneto-hidrodinámica, a la geometría diferencial y la relatividad, la física del estado sólido y la geofísica, la astrofísica y la física de partículas. Quiero agradecer a todas ellas y a todas las que no he nombrado el hecho de ser hermosas, fascinantes y terriblemente complicadas, pues cuanto más aprendemos de ellas, menos sabemos y más queremos saber.

Por último, quiero agradecer a mis compañeros y amigos en la facultad, y en concreto a la primera promoción del grado en física de la Universidad Complutense de Madrid por haberme acompañado en estos cuatro años, y espero que sigan haciéndolo en los que espero puedan seguir siendo los mejores años de nuestras vidas por mucho tiempo.


jueves, 14 de noviembre de 2013

Crisis existencial o quizá un mal día.

Hacía mucho que no escribo, y cuando lo hago suele ser para decir esto mismo. He dejado lo que estaba haciendo de mi viaje por Polonia a medias, pero es que he estado ocupado y lo he olvidado totalmente. He vuelto a un punto de inflexión en el que el esfuerzo no solo debe ser grande y debe crecer, además debe empezar a crecer más y más rápido.

Igual no he sido sincero conmigo mismo, igual he abarcado más de lo que era capaz, o quizá sólo he tenido un mal día más. No quiero sentir la desidia, la desilusión y la decepción de vivir dentro de mi propia mazmorra. No quiero que todos los estímulos a mi alrededor sean ladrillos para seguir construyendo el muro que me separa del mundo.

A veces me arrepiento de mis decisiones, del camino que he elegido. Por suerte otras veces me siento orgulloso, pero creo que no es más que un sistema de defensa. O igual no, y sí que soy fuerte y tengo una decente confianza en mí mismo.

Sé que no soy una persona muy sincera y que me amparo mucho en poner buena cara o en cargar con la culpa de las cosas, con el dolor que prefiero sufrir yo a los otros. Por no hacer daño a nadie, prefiero aguantar un poco más de molestia. Creo que es una forma de compensar con penitencias mi propia debilidad, o lo que creo que es mi debilidad.

No se, igual vuelvo a escribir con regularidad. Igual no. Después de todo, ¿Quién sabe? Ni siquiera yo mismo puedo decir qué voy a sentir mañana, qué voy a hacer dentro de una semana, que va a hacerme sufrir en unos días.

Me siento insatisfecho, pero igual es porque aspiro muy alto. Igual tengo una vida maravillosa, y quiero más y más. Puede que sea ambicioso en lugar de desgraciado. Puede que sólo tenga la rabieta de un adolescente sin ser un adolescente. Siempre me dijeron que era muy viejo para algunas cosas y muy joven para otras. Un niño viejo, un adulto infantil.

Me siento encerrado dentro de mí mismo y no puedo salir. Estoy cansado. Tengo miedo. Y no estoy seguro de si puedo solucionarlo yo sólo, pero tampoco de si puede ayudarme alguien, y como siempre, intentaré hacerlo sin pedir ayuda.

Igual todo es un mal día y mañana volveré a ser un coloso. Ojalá sea así. Una crisis existencial puede afectarle a cualquiera.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Diario de viajes de Polonia: Día 6

Día 6 (10 Ag, Sábado)

Hoy tocaba Auschwitz. En vez de ir con el Tour que se nos ofrecía en el albergue, nos buscamos las castañas y nos ahorramos 47 zlotys, unos 11 € [nos vendría bien ir ahorrando...] cada uno. Nuestro guía en el campo era un poco melodramático, porque Auschwitz en sí no impone demasiado. No quedan apenas restos de lo que pasó allí, y lo poco que hay es muy sutil. Sin un guía que te fuese metiendo en el pellejo, no sería ni la mitad de impactante de lo que fue.

Visto así parece un barrio tranquilo de alguna ciudad europea.

Por supuesto las alambradas dan una sensación más inquietante.

Cono ya nos dijeron, las montañas de zapatos y pelo eran lo más impactante. Las cámaras de gas estaban todas destruidas menos una, la más pequeña, sencilla y menos eficiente (los nazis serían muchas cosas, pero desde luego eran terroríficamente eficientes). 

Latas de Zyclon-B, el gas que se usaba. Cada 4 latas dan para 1000 personas
Maletas que había en el campo CUANDO LLEGARON LOS RUSOS. 
 
Zapatos. Imaginad cuánta gente había EN ESE MOMENTO en el campo.

Existen en realidad dos campos: Auschwitz y Birkenau. El primero es el clásico, que tenía capacidad para unos miles de personas nada más, pero Birkenau (que se construyó después a unos kilómetros del campo original) era mucho más grande, con espacio para 90.000 personas (y eso porque no se terminó de construir... se preveían 170.000 personas). El guía acabó la visita con un discurso de nuevo bastante dramático: "Auschwitz no es culpa de un sólo hombre, Hitler, sino de la locura de los hombres... es culpa de todos nosotros."
Esto es Birkenau. Ya no parece un barrio tranquilo... se ve claramente lo que es.

Las vías de tren que salen en todas las películas e imágenes. Es Birkenau, no Auschwitz.

De vuelta a Cracovia, pillamos el billete de tren a Wroclaw, esta vez sin incidentes, y nos tiramos por ahí. Esa noche fuimos a cenar Zakopanki (unos enormes paninis muy ricos) en el antiguo barrio judío (que era además una de las zonas de fiesta de Cracovia) y nos fuimos a por una cerveza a un bar rarito, mezcla de parodia soviética y sitio bohemio. 

Por si creíais que no iba a poner fotos de las cámaras de gas. En ese edificio había un agujero en el techo para tirar una de esas latas de gas de antes... y eso son hornos. Ya sabéis para qué.


jueves, 12 de septiembre de 2013

Diario de viajes de Polonia: Día 5

Día 5 (9 Ag, Sábado)


Nos despertamos en Cracovia con desayuno gratis muy decente. En el albergue conocimos una asturiana (Sandra) con la que fuimos a los Free Tours a lo largo del día, y a un dominicano (Eric) que nos recomendó un sitio para comer [aunque pensamos que nos había troleado]. Cogimos un Tour de esos por la mañana y vimos el casco antiguo: plaza, murallas, mercado, catedral, castillo… y también un dragón que debería escupir fuergo pero que parece que tenía el mechero estropeado.

El mercado en la plaza, que es enorme.
Derrochando guapura en la calle principal.


El inmenso grupo del Tour.
La iglesia, hecha a trozos... como las de España.
El dragón sin fuego. Feo, feo.
















Comimos donde Eric nos recomendó, aunque al principio creímos que nos había mandado a un restaurante español, resultó que sí nos guió bien, a un sitio (en un sótano) de comida típica polaca (sólo clientes polacos y nosotros de guiris), precios bajos y muy rico.
Después fuimos a otro tour, con la misma guía  que por la mañana, por el barrio judío. Nos gustó el aspecto de la zona, todo muy bohemio y estropeado, pero bonito. De hecho fue ahí donde se rodó La lista de Schindler.

Parece un fondo de pantalla de Windows o algo así de lo bohemio que es. 

Y nada, al albergue a ducharnos y cenar. Sandra se fue con un amigo suyo polaco, pero es probable que nos veamos luego por ahí [Pues va a ser que tampoco la volvimos a ver].
En el albergue estuvimos de relax, leyendo, jugando cartas y viendo internet. Cuando fuimos a salir por la noche, nos cogieron por banda un grupo de inglesas con las que acabamos saliendo de fiesta. Parecía claro que querían mambo (o al menos una de ellas) pero no nos interesaban demasiado. A mí hubo una que quizá, pero la cosa no llegó a nada (y no quería dejar solo a Lorenzo, que habría podido ser atacado por un Troll de Mordor). Hubo recena en el McDonalds (cruel violación del Estatuto del Mochilero) y nos volvimos a dormir como a las 3. 
[He de aclarar que en Polonia es como en otros sitios de Europa. La gente cena más o menos pronto, sale pronto, y se vuelve pronto. Cracovia tiene más vida nocturna que otras ciudades, pero aún así a las 2 están casi todos los locales cerrados]

Y de regalo una foto de Juan Pablo II (Karol Wojtyla) que para los polacos es como  Jesucristo pero en guay.

Diario de viajes de Polonia: Día 4

DÍA 4 (8 Ag, Jueves)

Nos levantamos antes de lo esperado (eso significa a las 10 y pico) y dimos un par de vueltas por el centro con el mochilón a cuestas. Buscábamos la parte judía que estaba muy reconstruida así que no vimos nada muy interesante. Varsovia fue destruida casi por completo tras la guerra, por lo que la mayoría de los edificios eran nuevos. También vimos un anarka-punk-macarra con una cadena dando gritos (y miedo) por la calle.
Luego cogimos un tren a Cracovia, pero vimos que el asiento que nos correspondía estaba ocupado. Resulta que el tipo que nos lo vendió no entendía apenas inglés y se equivocó en el día. Por lo menos los revisores o no se dieron cuenta al picarlo, o les dio igual. Nos sentamos en el primer compartimento vacío que pillamos, con miedo de que los dueños originales de esos asientos apareciesen en algún momento. Dos brasileños (uno parecía chino) y un polaco que estuvo de Erasmus en Murcia [que fíjate tú para qué se iba a ir nadie, ni de Erasmus ni nada, a Murcia] y sabía español a la perfección nos acompañaron durante el viaje, y sobre todo durante la pausa de 1 hora que hizo el tren por problemas técnicos. Tras la pausa, el tren dio un rodeo que nos hizo perder alrededor de otras 2 horas, y como nuestro ticket no era de ese día, no podíamos reclamarlo ya que oficialmente no estuvimos en ese tren… ¡Gracias Intercity! [¿Os suena ese nombre? Sí, es la compañía que nos recomendaron… 1 de 1 fallo].
Aquí en las vías polacas todo tiene el color de ladrillos viejos, hierro oxidado y madera vieja, todo entre llanuras y bosques muy verdes. Las estaciones parecen de película de la 2ª guerra mundial… pero estas son reales.

Paisajes desde el tren.
Estaciones que parecen nazis

Estas son las fotos de hoy, nada más. Lo siento.


Por lo que nos ha contado el coleguilla polaco, lo del corte de las vías ha salido en las noticias, todos los trenes del recorrido Varsovia-Cracovia han sufrido lo mismo que nosotros (consuelo de tontos).

Al final llegamos al albergue, que estaba muy bien, y salimos. Cenamos Calzone muy barato [1€ por cabeza y nos llenamos, mejor aún que en Varsovia] y nos tomamos unas cervezas y un chupito de Zubrowka, un vodka con hierbas muy típico polaco.

sábado, 31 de agosto de 2013

Diario de viajes de Polonia: Día 3

DIA 3 (7 Ag, Miércoles) 

Nos levantamos temprano (a eso de las 5) para coger el avión sin contratiempos. Yo me desperté un poco antes y presencié la vuelta de algunos compañeros de habitación de su noche de fiesta. De hecho hasta vi una compañera despelotarse y echarse crema en los pechotes tranquilamente, como si no hubiera ningún salido completamente despierto en la litera de al lado. Menuda ilusa [no, no hay fotos de eso tampoco].
El caso, después del bus a la terminal, pusimos el plástico/moco protector a las mochilas (las dos  mochilas en el mismo, parecía un mega-huevo de godzilla) y desayunamos por un precio abusivo en una cafetería del aeropuerto. Una vez en el avión nos dieron de desayunar de nuevo, nos habría venido bien saberlo porque nos habríamos ahorrado unas pelas. Hicimos escala en Munich, y de ahí a Varsovia, de nuevo con Lufthansa, que nos dieron de comer gratis otra vez. Esta compañía aérea mola [quedaos con esta frase…]
 
El huevo de godzilla eclosionando. 

Una vez allí, pillamos un bus para ir al centro y a nuestro albergue. En el bus hacía un calor pegajoso y yo sudé como un pollo, pero luego la temperatura era mucho más agradable en las calles. Las chicas eran guapas, los edificios eran una mezcla heterogénea entre soviético y moderno, el tipo de cambio era bueno y las cosas eran baratas. Además, el albergue era decente, ubicado en un sitio que parecía la guarida de un artista bohemio empobrecido.



El Palacio de la Ciencia y la Cultura, el Empire Estate soviético.
El gigantesco kekab.











Nuestro albergue. Y Loren enseñando chicha.

















Comimos kebab, muy muy rico (el mejor que he probado) y enorme por unos 3€ cada uno, ¡Con bebidas incuídas! Y se supone que Varsovia es la ciudad cara de Polonia [más adelante veríamos que de hecho, los precios en otras ciudades eran incluso más bajos] y luego al albergue, a descansar un rato. Después de dormitar un poco (y descubrir que teníamos una compañera de habitación, a la cual obviamente ignoramos, porque somos muy amigables) salimos para ir a un parque. Por el camino bebimos leche de brick para refrescarnos [el agua mineral en Polonia es un peligro, casi siempre es agua con gas, o algo que sabe a agua con gas pese a no tener burbujas] y acabamos invocando la memoria de Chopin (y enterrándola bajo metros de mierda) canturreando canciones de rock. A mí se me rompió la cremallera de la mochila y me cabreé, porque ya había perdido la navaja en el albergue de Barcelona, pero conseguí arreglarla un poco y funcionaba, aunque estaba muy suelta [milagrosamente, sobrevivió al viaje].

La estatua de Chopin (de lejos). Yo no estoy cantando flamenco, estoy interpretando a Skrillex. Pura música,

Compramos una de noodles y después de cenar tuvimos una larga charla con un turco y un americano que empezó siendo de religión, continuó con el Interrail, y acabó siendo de trapicheo de drogas. Aunque no sabemos cómo se llama (se lo pregunté un par de veces, pero no me entendió, o no quiso entenderme) mañana irá a Cracovia como nosotros, así que igual le volvemos a ver [Pues al final fue que no]


Diario de viajes de Polonia: Día 2


Por fin dormimos, y nos levantamos para desayunar. Hoy tocaba Gaudí y el modernismo, así que fuimos hasta el Paseo de Gracia, desde donde tiramos hacia la Sagrada Familia. Rompimos una de las reglas del Estatuto del Mochilero al pagar 17€ por ver la iglesia y subir a las torres. Las pedimos por Internet y las cogimos en un cajero, en el que vimos tres coreanas/japonesas/taiwanesas a las que intentamos ayudar, pero creo que las confundimos más que otra cosa.
Guille posando demasiado Sexy
Loren y Guille posando Sexys.
Loren posando Sexy
Por el Paseo de Gracia vimos edificios modernistas [como se ve en las fotos anteriores en las que derrochamos sex-appeal], y para cuando llegamos a la iglesia nos sobraba hora y media hasta la entrada (va por horas, cagate) así que jugamos ajedrez, comimos sobras de arroz/engrudo [porque también nos pasábamos siempre un huevo con el arroz y sobraba] y comentamos el hecho de que las guiris llevaban escotes demasiado (¿demasiado? ¿en serio?) pronunciados. Igual con el solazo los pechotes pasaban calor… La Sagrada Familia no decepcionó, aunque había muchas escaleras [gloriosas escaleras en espiral] y además algo me dice que a este paso, no la veré terminada en mi vida.

La Sagrada Familia por dentro... muy Sexy
Loren y la Sagrada Familia. Obvio.
Foto obligada al ver las escaleras en espiral.

[Blogger es idiota y no me deja encajar bien las fotos, espero que en la versión final salgan decentes.] Luego fuimos al Parc Güell con un calor horrible y comimos albóndigas y judías de lata, sin camiseta (porque estaban pringadas de sudor), espantando palomas tullidas y escuchando a un músico tocar guitarra clásica en un entorno muy agradable. Somos encantadores. Luego fuimos a un elevado mirador, a cuyos pies había un absurdo y grotesco “guitarrista” disfrazado de guepardo friki o algo así y en cuya cima había un absurdo vendedor de mojitos.


La típica foto en Parc Güell. La gente hace cola para hacérsela.
El lagarto siendo violado por niñatos.

El absurdo guitarrista y el mirador.






















Como nos sobraba 1 viaje en metro de nuestro bono de 10 viajes, fuimos a Montjuic, que era bonito y había buenas vistas. Sería el tercer mirador de Barcelona del día así que no nos impresionó mucho. Volvimos a comprar la cena y a buscar la Catedral del Mar, que habíamos leído un libro sobre ella y no la vimos durante el Free Tour, pero estaba cerrada. En el albergue hablamos por primera vez con los compañeros de habitación (una habitación de unas 10 literas llena de gente, somos supersociables y no hablábamos con nadie) aunque de poco serviría hacernos amiguetes porque nos iríamos al día siguiente de madrugada. Como dato, volvimos a cenar sandía. Tendré que repasar el Estatuto del Mochilero.

Para concluir, otra foto, esta vez de Loren en Motjuic. Muy Sexy todo.

Diario de viajes de Polonia: Día 1

[Nuevo diario de viajes, que me encanta hacerlos. Puede que tenga chispa o no, pero todo lo que ocurre aquí relatado es verídico, o fruto de mis sentidos engañosos. Como anotación diré que todo aquello que sale entre corchetes son añadidos hechos a la hora de transcribir el cuaderno de viajes al ordenador, una vez terminado el viaje.]

DIA 1 (5 Ag, Lunes)

Esto empezó realmente el domingo 4 de Agosto a las 23:20, cuando Lorenzo [a cerca de una hora de coger el autobús en Avenida de América, y 10 minutos después de la hora a la que se supone que debería haberme recogido en mi casa] me dijo que no había impreso los billetes de bus. Después de un pequeño susto con la impresora, llegamos a tiempo para salir a las 00:30 del Lunes 5.
Si pretendíamos dormir algo durante las 8 horas de traqueteante viaje hasta Barcelona, no lo logramos. Yo como mucho dormiría un o dos horas entre cortas cabezadas y en la más absoluta incomodidad. Por cierto que coincidió que en el mismo bus había un par de mujeres polacas que nos recomendaron cosas [nos recomendaron usar trenes de InterCity, que según ellas eran los más rápidos y fiables, y comer gofres en Varsovia, recordad esto] y nos enseñaron un par de palabras en polaco.
Así, a las 8:30 llegamos a Barcelona Nord, medio muertos. Desayunamos leche, galletas y bollos baratungos [Recién comprado todo en el super, como sería la tópica del viaje. A continuación una foto del momento] en la calle, como era necesario, y fuimos a por el albergue. 



Estaba escondido que te cagas, entre callejuelas de 5 metros que no salen en Google Maps. Para nuestra humillación, el Arco Youth Hostel estaba justo debajo de un ARCO. Deberíamos haber empezado por ahí, pero no se nos ocurrió.
El albergue no está mal, aunque da un poco la impresión de ser un albergue gay (está muy decorado y hay muchos chicos sin camiseta). Cogimos un Free Walking Tour para conocer la zona del Barrio Gótico. El guía era mexicano [Y muy bajito, en la siguiente foto, de verde, se ve lo diminuto que parece] pero nos enseñó en 2 horas más de lo que yo ya vi en varios días  la última vez que vine a BCN. Hasta le dimos propina.


Luego comimos de bocata y al albergue a descansar y ducharnos. Después de una merecida mediosiesta nos fuimos a la playa en lo que sólo sería otro episodio más del absurdo en el que se suelen convertir nuestros viajes. Nos recomendaron alejarnos de la playa principal (La Barceloneta) que está muy concurrida y sucia, así que fuimos dos o tres calas más allá y cuando decidimos “suficientemente lejos, nos quedamos en esta” resultó que habíamos ido a parar a una playa nudista de ambiente gay. Qué sorpresa.
Volvimos al Hostel, comimos arroz/engrudo [nunca cocinaríamos arroz como dios manda en todo el viaje] y sandía (creo que lo de la sandía rompe alguna regla del Estatuto de los Mochileros) y a la cama que necesitábamos dormir.

[No más fotos por hoy. Estábamos muertos y apenas hicimos. Sé que queríais fotos de la playa nudista.]

viernes, 17 de mayo de 2013

La moraleja de pisar gasterópodos


Hace no mucho tiempo, iba yo por el campo con unos amigos cuando vimos una enorme babosa, mas o menos traslúcida y de un vibrante color naranja. Uno de mis amigos sugirió aplastar el bicho, que según él era tremendamente asqueroso, pero a mí más que asquerosa me parecía fascinante. Nunca había visto una babosa así.

Automáticamente, otro de mis amigos salió en defensa del bicho, ya que le parecía una crueldad innecesaria y ridícula. No nos había hecho nada. Tras un breve rato de discusión, dejamos a la babosa en paz. Mi amigo amante de la naturaleza estaba aliviado, pero mi amigo al que no le gustaban las babosas iba refunfuñando.

¿Y yo? Yo dije: “Vaya, me habría gustado ver cómo era por dentro”. Esa sola frase, dicha con una media sonrisa, bastó para que la babosa acabase aplastada en menos de un par de segundos. Como comprenderéis, cambiaron las tornas, y uno de mis amigos acabó muy enfadado mientras que el otro aliviado.

¿Moraleja de esta historia? No creo que tenga una moraleja, son sencillamente cosas que pasan. Pero queda la pregunta en el aire: ¿Quién fue más cruel, mi amigo destructivo o yo, que sabía cuál sería la reacción del mismo?

La crueldad es una respuesta emocional que en general es percibida como negativa. La indiferencia hacia el dolor ajeno no resulta del agrado de la mayoría de la gente, y desde luego es totalmente opuesta al ideal de una sociedad equitativa e igualitaria… ¿O no?

Seguro que en más de una ocasión has intentado, sin éxito, conseguir que todo salga bien para todo el mundo, o que todo el mundo esté contento contigo. Te entiendo, es habitual buscar la aprobación de todos, o tratar de alcanzar un punto en el que todos están bien, pero resulta imposible. De mi reducida experiencia, creo que puedo decir que es complicado que los gustos e intereses de la gente coincidan, y es más habitual que lo que les hace daño o no les gusta sí sean comunes.

Buscar el bien común es muy loable, pero complicado. Dada la gran dispersión de gustos y necesidades de la gente, siempre habrá alguien desfavorecido, que no se encuentre bien. No obstante, el mal común es mucho más alcanzable. Reparte un poco de sufrimiento universal entre la gente, y todos estarán iguales. Nadie se librará del dolor, no habrá gente favorecida y por tanto tampoco desfavorecida.

La crueldad es un modelo de gobierno horrible, con muchos inconvenientes, pero es justa, equitativa e igualitaria. En nuestro sistema hay grandes desigualdades e injusticias, pero vivimos bien. No lo olvidemos nunca.

Cuando no te importa nada el sufrimiento ajeno, puedes tomar con facilidad decisiones objetivas, y verlo todo con una mayor claridad. Desde una posición alejada e insensible es más fácil dirigir los hilos de tu vida, o de las de otros.

Hoy mismo he visto por la calle un caracol. Llovía, así que lo vi por puro azar. Podría haberlo pisado perfectamente, pero hubo suerte y no lo hice. Me paré a pensar, y decidí que era peligroso para el bicho, así que me agaché para apartarlo de ahí. Al ir a cogerlo, noté que su concha estaba rota, con la más leve presión la aplasté un poco, así que retiré la mano esperando no haberle hecho ningún daño. El caracol se escondió en la maltrecha concha, lo normal, pero no parecía herido. Decidí dejarlo ahí, porque si no podría causarle más daño del que le habría librado.

Al final, me quedé pensando. ¿Realmente necesitaba el caracol mi ayuda? ¿Realmente la gente no lo habría visto? ¿Cuál es la moraleja de esta historia? Supongo que no hay que buscar moralejas, sólo vivir y ser consecuente.

martes, 7 de mayo de 2013

Entrelazamiento cuántico y soledad


Una vez alguien me contó una teoría acerca del entrelazamiento cuántico, según el cual, en el inicio, todas las partículas estaban unidas. Tras el Big Bang, la Gran Inflación o como quieras llamarlo, esas partículas se separaron. Como cualquiera sabe (o debería saber para seguir entendiendo esta entrada), el entrelazamiento cuántico se produce a cualquier distancia, da igual lo grande que sea, así que dos partículas entrelazadas lo seguirán estando sin importar la distancia.

Según esta teoría, todas las partículas que forman tu cuerpo (electrones, protones, neutrones…) están entrelazadas a distancia con otras, con lo que existe un vínculo entre lo que forma el Tú y el resto del universo. Y eso significa que es posible que haya alguien, alguna persona sobre el planeta, que comparta alguno de los lazos cuánticos contigo.

Esa persona y tú, en cierto modo, estáis ligados de una manera mucho más profunda de la que podrías siquiera imaginar. Estáis entrelazados desde el inicio de los tiempos, antes de empezar a ser, y lo seguiréis estando aún después de que dejéis de ser. Qué hagas con ese vínculo es cosa tuya.

Es probable que nunca encuentres a alguien con quien compartas algo así, pero supongo que si eso ocurre, te darás cuenta. Algún espín en tu cuerpo reaccionará con el de la otra persona como uno sólo.

O quizá no. Quizá hayamos llegado a este mundo totalmente desgajados del resto en un nivel básico. Quizá caminemos por el mundo buscando nuestro par de espín, nuestro electrón del singlete, nuestro par de Cooper, y desgraciadamente, no exista. Somos solitarios grupos de partículas sin un compañero elemental, que inventamos nuestros propios motivos para agruparnos, porque no existe uno real para que eso ocurra.

Hay muchas formas de estar entrelazado con alguien hasta el fin de los tiempos, o al menos de tus tiempos. No todas requieren que la nucleosíntesis primordial os vinculase en la más íntima de las teorías cuánticas de campos. La mayoría ni siquiera requiere un nivel molecular o químico, sino una correspondencia de ondas sonoras o electromagnéticas capaces de resonar con las olas que recubren tu consciencia.

Quizá estemos tan solos como parece, así que o bien lo aceptamos, o bien luchamos contra ello. El ser humano ha superado barreras difíciles de imaginar en un intento de decirle a la Naturaleza: ¿Que no puedo? Te vas a enterar.

“No puedes salir de tu planeta, porque eres pequeño e insignificante con respecto a las grandes fuerzas gravitatorias”. Pues aquí tienes a Yuri Gagarin en el Vostok 1.

“No puedes vivir bajo el agua, porque tus pulmones sólo tienen capacidad para procesar oxígeno gaseoso en cierta concentración”. Habla con Jean-Michel Cousteau.

“No puedes levantar grandes cantidades de peso, porque tus brazos son frágiles, y tus músculos, insuficientes”. Ahí tienes la palanca y la polea.

“No puedes acceder al nivel inferior de la Naturaleza, por que es demasiado pequeño para tus dedos y ojos”. Los microscopios de efecto túnel dicen lo contrario.

“No puedes manipular el nivel inferior de la Naturaleza, porque el Principio de Incertidumbre te lo impide”. No obstante, el control cuántico coherente lo hace.

“No puedes volar”. Era mentira, como todo.

Si hemos conseguido superar obstáculos tan infranqueables con ingenio y perseverancia, con corazón y sueños, cómo no vamos a superar el más nimio de los desafíos de la Naturaleza:

“Estás solo, naciste solo y morirás solo”.

martes, 16 de abril de 2013

Inalcanzable


Esto va para ti, que tienes muchos nombres, pero todos de mujer. Para ti, que tienes muchos ojos, pero siempre de dos en dos. Para ti, que tienes muchas miradas, pero todas me atraviesan y me acarician al pasar. Va para ti, que probablemente nunca leas esto, y si lo haces, creerás que no va para ti.

Cada vez que me cruzo contigo, me siento inútil, torpe y estúpido. Cada vez que intento demostrarte de lo que soy capaz, soy incapaz. Cada vez que trato de parecer grande contigo, parezco más y más pequeño. Eres el muro contra el que me estrello, la roca con la que tropiezo, la ecuación que no consigo resolver.

Pero cuando me alejo, cuando ya no te veo al mirar atrás y vuelvo a quedarme solo, me encuentro con el mundo. Y gracias a lo que me has enseñado, soy útil, soy hábil e inteligente. Soy capaz de tantas cosas, y soy tan grande como puedo imaginar. Me gustaría que me pudieses ver en esos momentos, pero por más que lo intento no puede ser.

Gracias a ti dejo de estrellarme, y aprendo a dejar de tropezarme. Gracias a ti voy resolviendo la ecuación de mis días, pero nunca estás ahí para ver cómo lo hago. Sólo te mantienes como un objetivo inalcanzable, como una perfección imposible, como una promesa que algún día se cumplirá, pero no hoy, y puede que nunca.

Y hasta entonces, seguiré aprendiendo de ti, y seré lo mejor que pueda, aunque no estés ahí para verlo. Pero lo seré, y en el fondo, todo gracias a ti.

sábado, 23 de marzo de 2013

Delirios de grandeza vs enloquecedora felicidad


¿Quieres ser grande, o quieres ser feliz? ¿Quieres luchar para cumplir tus sueños más magníficos y brillantes, o aprender a conformarte con cosas más mundanas?

Si quieres ser grande, prepárate a sufrir, y a probablemente no conseguirlo. Para ser grande habrá que hacer sacrificios, aunque al final puede que te merezca la pena. O puede que no, y la marcha atrás será más difícil aún.

 Si quieres ser feliz, es más fácil que lo consigas, pero podrás arrepentirte en el futuro de no haber perseguido tus sueños. Y en ese momento, estarás demasiado acomodado como para dejarlo todo atrás y emprender el camino de la grandeza.

Las dos cosas no son incompatibles, pero sólo los mejores pueden lograrlo. Sólo los genios más impresionantes pueden aspirar a coquetear con la felicidad y la grandeza a la vez, pese a no poder dedicarle a las dos todo su tiempo.

Un genio, o un loco, claro está. Porque ya sabes lo que dicen, las mejores personas que conocemos están un poco locas.

De modo que yo, que busco conciliar ambas cosas en mi vida, o demuestro que soy un genio, o enloquezco un poco más. Porque la tercera opción es ser un infeliz fracasado, y creo que no me apetece.

¿Tú qué harías? 

jueves, 21 de marzo de 2013

El satélite PLANCK e Ygritte


Tengo una noticia del mundo de la física, en concreto de la cosmología (la rama de al física que estudia el universo a gran escala) muy interesante. Parece ser que el cielo es violeta... y además no es isótropo. Esto quiere decir que dependiendo de a dónde miremos en el firmamento, si miramos todo lo lejos que podemos, veremos una cosa u otra, y hasta ahora se creía que a esas escalas el universo era isótropo y homogéneo.

El satélite PLANCK ha detectado una anisotropía en el fondo cósmico de microondas (una especie de fotografía de cómo era el universo cuando era muy muy joven), lo cual hace que los experimentales se den palmaditas en la espalda por el gran descubrimiento, y que los teóricos, o bien se tiren de los pelos por descubrir que su trabajo esté basado en ideas equivocadas, o bien se froten las manos ante las nuevas posibilidades.

¿Qué significa esa anisotropía? ¿Por qué el universo no es igual si miramos a un punto o a otro? Igual el experimento está mal, o igual realmente se ha descubierto algo.

Bueno, esperando nuevos datos y nuevas teorías me quedo. Igual mi asignatura de cosmología queda obsoleta y todo.

Así que ya sabéis. No sabes nada, Jon Nieve. 

lunes, 18 de marzo de 2013

Un aviso a la parte cobarde de mí mismo


¿Te piensas quedar sentado y encogido, dejando pasar los días? Oh, claro que sí lo vas a hacer. Nos conocemos bien, pequeño cobarde. Creo que no puedo permitirte hacer eso. Ya estás levantando el culo de tu cama y haciendo algo de provecho.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Un baile



En algún momento, será imposible recordarnos.

En algún momento, miraré hasta lo más profundo de tu extraño iris, y no sabré qué estoy mirando.

En algún momento no seré capaz de conectar frases coherentemente.

En algún momento me dará miedo tropezarme.

En algún momento envidiaré a las estrellas enanas blancas, por poder brillar para siempre en su callada y apagada vida.

Pero me dijeron que las estrellas más brillantes se consumen más deprisa.

Me dijeron que nunca me movería más rápido que la luz de tus ojos.

Me dijeron tantas cosas… porque todo está lleno de reglas, querida.

Y si bien creí que venía aquí a aprender a romperlas, sólo he logrado conocer mis límites.

Y sé que la entropía se llevará mis pasos y el cabello del que ahora presumo.

Sé que la gravedad me tendrá atado para siempre a un pedazo de roca.

Sé que en algún momento dejaré de saber todas estas cosas, y dejaré de poder hacer otras muchas.

Por eso, antes de que quememos todo nuestro combustible, antes de que estallemos en la más solitaria explosión del universo, y muramos como agujeros en el vacío, nada en la nada, quería pedirte algo.

Quería pedirte una sonrisa, porque puede iluminar todo mi día.

Quería pedirte una mano, porque puede desenchufar la gravedad a mi alrededor.

Quería pedirte muchas cosas, pero iré paso a paso. Somos jóvenes, irradiando vida que quemamos en nuestros corazones de estrellas fugaces, y aunque no tenemos todo el tiempo del mundo, no lo necesitamos.

¿Me concede un baile, señorita?

miércoles, 6 de marzo de 2013

No sabes nada, Jon Nieve


No sabes nada, Jon Nieve.

Se podría aplicar a cada uno de nosotros. El personaje del libro puede ser muy prototípico, el habitual héroe, el bueno. Pero lo que más me gusta de él es que se da cuenta de lo poco que sabe, lo minúsculo que es frente al Muro y los reinos de los hombres.

No sabes nada. Es cierto. Aún en el borde del conocimiento humano, asomándome a los grandes misterios de la física, me he dado cuenta de lo poco que sabemos las personas del universo. Y aún más, las cosas más sencillas tampoco las conocemos, pese a que creemos que sí. Me parece que está bastante acorde con la filosofía de este blog.

No sabes nada, y eso hablando sólo de la física. Entrando un poco en nuestras propias cabezas nos damos cuenta que ni siquiera nos conocemos a nosotros. Por tanto, ¿Cómo vamos a conocer a los demás?

No sabes nada. Nunca lo sabrás del todo. Pero eso, no se por qué, no me asusta. Mientras haya cosas que aprender, significa que puedo ser mejor de lo que soy, significa que puedo llegar a conocer las cosas mejor de cómo las conozco ahora. Si no se cómo eres, eso significa que aún hay un universo en ti que puedo descubrir.

No sabes nada, Jon Nieve. Ah, que cierto es, y que placentero saberlo.



Una frase que hace todo un personaje. No sé a vosotros, pero cuando pienso en Ygritte, sólo puedo pensar en su cara enloquecida, sucia de sangre, nieve y barro, diciendo fieramente la única frase que puedo recordar de ella. Pero qué frase.  

sábado, 16 de febrero de 2013

Meteoritos, probabilidades y violetos


Bueno, queridos violetos, he vuelto tras una temporada ausente. Cosas de los exámenes. Y sí, os he llamado violetos. Suena totalmente gay, e incluso suena a palabra inventada, pero en realidad es un árbol. He tenido que googlear para comprobarlo, por supuesto. Por cierto, que el árbol en cuestión es de color violeta, como no.

Es gracioso que una palabra como esa suene totalmente falsa, y otras como googlear son tan comunes que las usamos en el día a día sin problemas. Yo personalmente también uso wikidear, con un significado equivalente, y que imagino que adivinaréis enseguida.

Bueno, al caso, que me desvío. Os quería hablar de una cosa que ha ocurrido hace poco (ayer), y de la cual supongo que os habréis enterado. Ha caído un meteorito en Rusia, y hay cerca de mil personas heridas, aunque por suerte no ha muerto nadie.  

Justo ayer empecé una asignatura llamada Estadística y Análisis de Datos, y el profesor en su presentación nos enseñó la noticia. Parece ser que él quería mostrarnos en su presentación que las cosas poco probables ocurren también, y ha tenido suerte, porque justo ese mismo dia va y cae un meteorito, el más grande y violento que ha caído en el planeta (al menos que hayamos visto) en no se, ¿Un siglo? Para colmo de males, la comunidad de astrónomos del mundo estaba atenta a otro evento poco probable, un asteroide que ha pasado muy cerca de la Tierra el mismo día, y los dos eventos no están relacionados, pese a que en nuestras cabezas lo hacemos instantáneamente.

A los humanos nos encanta generar patrones y causalidades, pero muchas veces no son correctos. Cuando vemos que el mismo día que un asteroide pasa cerca del planeta, cae un meteorito de gran energía, pensamos que será un trozo del mismo que se ha desprendido, pero no. Se ha comprobado que las trayectorias son opuestas, por lo que no es posible que tengan el mismo origen.

Pero, ¿Qué probabilidad hay de que ocurra eso? Y es más, ¿Qué probabilidad hay de que ocurra el mismo día que yo tengo la presentación de Estadística y Análisis de Datos? Mínima, ínfima, ridícula. Pero creo que en este blog ya he hablado varias veces de cosas de baja probabilidad que ocurren. Si no, mirad vuestras manos y asombraos. Asombraos tanto como del asteroide que ha reventado ventanas y puertas, y ha dejado heridas a mil personas. 

viernes, 25 de enero de 2013

Y esto... ¿para que sirve?


Michael Faraday era un prestigioso y reputado físico y químico británico del siglo XIX. Una vez, en una exposición de ciencias (de esas que los británicos montaban de vez en cuando mientras aquí nos dedicábamos a darnos golpes de estado cada pocos años) el primer ministro de allí se interesó por los curiosos descubrimientos de Faraday acerca de imanes y corrientes eléctricas. Pero por muy interesado que pudiese estar con la ciencia, no dejaba de ser un político, e hizo la pregunta que todo científico oye un par de veces al mes: Señor Faraday, ¿para qué sirve todo esto que nos ha contado?
La respuesta de Faraday podía haber sido cualquiera: para avanzar en el conocimiento del mundo, para saciar la sed de curiosidad, para sorprender, para divertir… y todas habrían sido ciertas. Pero Faraday fue un paso más allá, y le habó al político como el político no esperaba que le contestasen:
“Ahora mismo, ni idea de para qué puede servir. Pero le aseguro, señor, que dentro de unos años pagará impuestos por esto.”

sábado, 19 de enero de 2013

Un anuncio breve desde la escala de Planck


Bueno, esporádicos lectores. Igual ni lo sabíais, pero llevo un tiempo teniendo otro blog, que he procedido a abandonar a su suerte en el mar de Blogger. Se las apañará bien él solo, lo sé. No lo borraré, porque cuando vuelva a necesitarlo, estará allí otra vez. Que lealtad tan curiosa.

Por si sentís curiosidad, os dejo su dirección, pero os digo que tampoco es nada del otro mundo. Se convirtió en el rincón infinitesimal en el que depositar pensamientos dejados de lado y ordenarlos en su conveniente escala.

http://confesionesplanck.blogspot.com.es/

A partir de ahora dedicaré todo lo que escriba a este blog, que tampoco es mucho, de todos modos.

martes, 1 de enero de 2013

El año nuevo y los sistemas caóticos


Un año más, un año menos. Depende bastante de cómo lo veas, pero las dos opciones son a mi parecer válidas. Últimamente uso mucho esa expresión, pero es que me cuesta sacármela de la cabeza.

Veo pasar un año jodido. Este ha sido malo, no lo voy a negar. Un invierno frío y tristón, una primavera llena de amarga melancolía y soledad imaginaria, un verano aburrido y perezoso, y un otoño en el que me sentí como las hojas de los árboles, dejándome llevar por el viento cruel, y volvemos al invierno, en el que echo la vista atrás con rabia y desilusión. Pero con algo de ilusión a la vez.

Al final, mis años son paradoja tras paradoja. Un bucle que no se repite nunca, pero que parece ser el mismo siempre. Tropezones con piedras parecidas, con distintos rostros pero miradas y ojos parecidos. Todos tenemos las pupilas oscuras, pero hay quien tiene una belleza salvaje en esa oscuridad.

El desorden de un atractor caótico, eso considero yo mis días. No trato de hacerme el interesante, pero me gusta la grandilocuencia y el dramatismo que con el lenguaje se puede lograr de los hechos más comunes.

Porque tras la desilusión, hay más ilusión. Tras la soledad, hay amigos y familia. Tras la pérdida, hay nuevas oportunidades. Tras el fracaso, hay sueños que aún deben ser cumplidos.

Cuando la luna me sonríe con ganas de estrellarse contra mi mundo, hay un 22 de diciembre en el que todos seguimos vivos. Cuando las pesadillas y los sueños espesos me tienen revuelto en la cama, amanece y puedo volver a ser yo mismo. Cuando vuelco a casa por la mañana con el frío y el agotamiento de una noche de no dormir, con la camisa mal puesta y los zapatos helados, siempre me puedo lanzar en mi cama con los ojos sucios y los labios secos.

Este año ha sido un año cualquiera, pero a la vez no. Ha sido un año imprescindible, pero a la vez el peor que recuerdo. No me arrepiento de que pasase, porque gracias a él soy más como soy. Como el año pasado, me he llevado sorpresas. Algunas gratas y otras más hirientes. Una dualidad presente en cada partícula subatómica, ¿no?

Dije que al final resultaba que me gustaba ver cambiar las cosas. Bueno, a nadie le gusta estancarse. No quiero estancarme, ni quiero que nadie lo haga. Igual vuelvo la vista atrás con el dolor de lo que podría haber sido, con las preguntas en el aire y los ojos esquivos, pero no volveré al pasado. Porque he aprendido todo lo que he podido, y eso es bueno.

Como un sistema cuántico, pero caótico, el año nuevo ha llegado disperso e improbable, pero ha llegado. Y pese a ser un año jodido, sonrío. Porque las cosas importantes se dicen con un par de cervezas, un chocolate con churros o una cena sorpresa.

Y esto va dirigido a aquellos a los que va dirigido, más allá del caos ordenado de mis días.

Gracias. Ha sido un buen año, pero os voy a necesitar otro año más. 

Y feliz año nuevo.