jueves, 14 de noviembre de 2013

Crisis existencial o quizá un mal día.

Hacía mucho que no escribo, y cuando lo hago suele ser para decir esto mismo. He dejado lo que estaba haciendo de mi viaje por Polonia a medias, pero es que he estado ocupado y lo he olvidado totalmente. He vuelto a un punto de inflexión en el que el esfuerzo no solo debe ser grande y debe crecer, además debe empezar a crecer más y más rápido.

Igual no he sido sincero conmigo mismo, igual he abarcado más de lo que era capaz, o quizá sólo he tenido un mal día más. No quiero sentir la desidia, la desilusión y la decepción de vivir dentro de mi propia mazmorra. No quiero que todos los estímulos a mi alrededor sean ladrillos para seguir construyendo el muro que me separa del mundo.

A veces me arrepiento de mis decisiones, del camino que he elegido. Por suerte otras veces me siento orgulloso, pero creo que no es más que un sistema de defensa. O igual no, y sí que soy fuerte y tengo una decente confianza en mí mismo.

Sé que no soy una persona muy sincera y que me amparo mucho en poner buena cara o en cargar con la culpa de las cosas, con el dolor que prefiero sufrir yo a los otros. Por no hacer daño a nadie, prefiero aguantar un poco más de molestia. Creo que es una forma de compensar con penitencias mi propia debilidad, o lo que creo que es mi debilidad.

No se, igual vuelvo a escribir con regularidad. Igual no. Después de todo, ¿Quién sabe? Ni siquiera yo mismo puedo decir qué voy a sentir mañana, qué voy a hacer dentro de una semana, que va a hacerme sufrir en unos días.

Me siento insatisfecho, pero igual es porque aspiro muy alto. Igual tengo una vida maravillosa, y quiero más y más. Puede que sea ambicioso en lugar de desgraciado. Puede que sólo tenga la rabieta de un adolescente sin ser un adolescente. Siempre me dijeron que era muy viejo para algunas cosas y muy joven para otras. Un niño viejo, un adulto infantil.

Me siento encerrado dentro de mí mismo y no puedo salir. Estoy cansado. Tengo miedo. Y no estoy seguro de si puedo solucionarlo yo sólo, pero tampoco de si puede ayudarme alguien, y como siempre, intentaré hacerlo sin pedir ayuda.

Igual todo es un mal día y mañana volveré a ser un coloso. Ojalá sea así. Una crisis existencial puede afectarle a cualquiera.

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