No sabes nada, Jon Nieve.
Se podría aplicar a cada uno de nosotros. El personaje del
libro puede ser muy prototípico, el habitual héroe, el bueno. Pero lo que más
me gusta de él es que se da cuenta de lo poco que sabe, lo minúsculo que es
frente al Muro y los reinos de los hombres.
No sabes nada. Es cierto. Aún en el borde del conocimiento
humano, asomándome a los grandes misterios de la física, me he dado cuenta de
lo poco que sabemos las personas del universo. Y aún más, las cosas más
sencillas tampoco las conocemos, pese a que creemos que sí. Me parece que está bastante acorde con la filosofía de este blog.
No sabes nada, y eso hablando sólo de la física. Entrando
un poco en nuestras propias cabezas nos damos cuenta que ni siquiera nos
conocemos a nosotros. Por tanto, ¿Cómo vamos a conocer a los demás?
No sabes nada. Nunca lo sabrás del todo. Pero eso, no se
por qué, no me asusta. Mientras haya cosas que aprender, significa que puedo ser
mejor de lo que soy, significa que puedo llegar a conocer las cosas mejor de
cómo las conozco ahora. Si no se cómo eres, eso significa que aún hay un
universo en ti que puedo descubrir.
No sabes nada, Jon Nieve. Ah, que cierto es, y que
placentero saberlo.
Una frase que hace todo un personaje. No sé a vosotros,
pero cuando pienso en Ygritte, sólo puedo pensar en su cara enloquecida, sucia
de sangre, nieve y barro, diciendo fieramente la única frase que puedo recordar
de ella. Pero qué frase.

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