miércoles, 2 de mayo de 2012

Tercera parte: El chiste que no ha contado nadie

La Broma Cósmica es un término que ya le oí emplear a alguien refiriéndose a la suposición de que, ya que la vida es tan poco probable, no se debe descartar que no se haya formado en ningún otro lugar del universo, o en todo caso, no en algún lugar que podamos alcanzar, ver o siquiera estimar. Esta larga frase lo que quiere decir es que probablemente estemos solos en el universo, o al menos en la Galaxia. Si ya es difícil que ocurra en algún lugar del universo, ¿No lo será aún más que ocurra más veces?

Puede que seamos un pico de azar. Puede que el ADN se formase por pura casualidad, al juntarse varias moléculas en unas condiciones totalmente insospechadas. No lo sabemos, porque no podemos reproducir ese momento, pero aún así, sabemos que la posibilidad de que fuese algo único e irrepetible no es nula. Después de todo, como ya he dicho, no podemos reproducir ese momento.

Probablemente estemos solos, rodeados de sistemas estelares hermosos y fascinantes, pero sin vida. Sólo una pequeña perturbación, una pequeña mota de polvo espacial que, mira tú por donde, se observa a sí misma y dice: qué sólo me siento. Qué inútil es mi deseo de expandirme si estoy sólo.

¿Y dónde está la gracia en todo esto? Bueno, no tiene por qué resultarnos gracioso a nosotros, solitarios términos de elevado orden despreciados. Pero puede serlo, y de hecho, si lo piensas, es una broma. Una broma pesada, por supuesto, porque ¿a quién le gusta ser un golpe de azar?

Y si es una broma ¿Dónde está en bromista? Bueno, no tiene por qué haber nadie más gastándonos la broma. Puede que la vida sea así y punto, puede que ni siquiera haya un ente superior controlándolo todo, y que en el fondo, el sencillo hecho de que la vida sea una minúscula fluctuación en el universo la convierte, intrínsecamente, en una broma. Aún más triste, aún más desolador. La absoluta soledad, el ser víctima de  un chiste que no ha contado nadie.

No hay comentarios:

Publicar un comentario