lunes, 14 de mayo de 2012

Pensamientos cuánticos y clásicos


Bueno, últimamente la densidad de entradas va en aumento, ya que cada vez me cuesta más aguantarme para no seguir escribiendo. Desde la primera entrada “Por qué el cielo es violeta”, planteé mi idea de emitir sobre este blog mis pensamientos con claridad, por el placer de escribir.

No obstante, cada vez me es más difícil escribir por el placer de hacerlo. A veces sólo escribo porque necesito hacerlo. Como una droga en las autovías de mis neuronas. Escribe, escribe. Mensajes, frases, palabras, códigos más o menos secretos. No puedo evitarlo, y tengo que escribir.

Eso no es placentero. Una vez has acabado la entrada, y las has subido, te sientes aliviado, pero del mismo modo que te alivias justo después de vomitar. El propio acto de vomitar es negativo, asqueroso y enfermizo. No quiero que este blog se convierta en un vómito de mi cerebro.

Por eso, he decidido hacer las cosas por partes. Para solucionar un problema como éste tengo dos opciones. O bien dejo de escribir, o escribo todo. La primera es mala, porque de momento no tengo otra vía de escape para esos pensamientos que quieren salir.

La segunda, tampoco parece buena, porque, como ya he dicho, no quiero convertir “El cielo es violeta” en un basurero mental. Por eso, voy a crear otro blog, en la dirección www.confesionesplanck.blogspot.com con esa finalidad. Si queréis visitarlo deberéis saber lo que habrá ahí.

El nombre del blog es “Confesiones en la escala de Planck”, esa escala en la cual el principio de incertidumbre de Heisemberg nos deja claro que no podemos saber nada, y que todo son fluctuaciones. Como mi cabeza en ciertos momentos oscuros y cuánticos.

Es por esos momentos que voy a separar mis futuras entradas en los dos blogs. En éste mantendré la reflexión constructiva y hermosa con la que empecé, y en el otro depositaré esas fluctuaciones de las que hablaba antes. Pequeños errores que merecen vivir como errores.

Porque todos los pensamientos son importantes, y no quiero suprimirlos, sino dejarlos correr libres. Pero algunos sólo dañan al resto en su convivencia casi pacífica, por eso los dejaré correr libres en una caja. En parte vivos, en parte muertos. Pensamientos cuánticos, no clásicos.



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