sábado, 5 de mayo de 2012

La importancia de las cosas estúpidas

He sido muchas cosas.

De algunas me arrepiento, como todo el mundo hace a veces. De otras me siento orgulloso. Últimamente he sido caballero sin honor, soldado sin guerra, juglar sin público, y mago sin poderes.

He hecho muchas cosas.

Algunas buenas, otras malas. Otras estúpidas. Por ejemplo, hace poco he perdido el tiempo de manera miserable, he creado cosas extrañas y he lanzado al cielo memorias de sol y nubes.

He aprendido muchas cosas.

Todas me han servido de algo, cuanto menos por saber algo más. Entre las últimas que he aprendido están el hecho de que todo el mundo habla consigo mismo, que nunca puedes conocer del todo a alguien, y que el hecho de que no puedas peinar un coco sin que le queden remolinos tiene una profunda base matemática.

Las cosas sólo son cosas, la importancia la ganan cuando se la damos.

Cuando una mirada que me atraviesa para mirar más allá de mí es tomada como un gesto de desdén. Cuando un pensamiento fugaz no dirigido a mí es considerado como un mensaje importante que debo recibir.

El universo está lleno de cosas pequeñas y estúpidas. Pero yo las hago enormes.

Un día leí una teoría curiosa. Decía que el universo primitivo antes del Big Bang era minúsculo, y por tanto, agitado por las perturbaciones cuánticas. Luego, se expansionó, y esas perturbaciones de escalas de Planck se trasladaron al universo macroscópico y cósmico, creando inhomogeneidades, que explican el hecho de que el universo no sea totalmente homogéneo y plano. Es decir, que existan zonas vacías, y zonas muy densas, como galaxias, nebulosas y estrellas.

El universo está lleno de cosas. Cosa que hago, cosas que soy y cosas que aprendo. Seré muchas cosas, haré muchas cosas y aprenderé muchas cosas. No obstante, ahora mismo las más importantes para mí son las que están a un tiro de piedra, aunque dentro de un par de años me parezcan estúpidas.

Y es que lo son. Pero no quiero pensar que mis obsesiones, mis deseos, mis angustias y mis esperanzas, mis pesadillas y mis miedos, mis sentimientos y mis recuerdos, están basados en cosas estúpidas que yo hago importantes.

He sido estúpido.

He hecho estupideces.

He aprendido estupideces.

Pero lo importante, es que lo sé. Lo sé, y soy capaz de cambiarlo y evitar que ocurra de nuevo, o al menos, de remediar su estúpido efecto sobre el universo.

Es un pequeño y estúpido matiz, pero es importante.

Porque las estupideces pequeñas se pueden hacer enormes con el tiempo y cambiarlo todo de un modo irreversible.


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