martes, 9 de diciembre de 2014

¿Qué les pedimos a nuestros governantes? El putoamismo de Obama y la Casta

Esto es la leche. 

Obama ha salido en un programa de televisión, como es habitual en él, pero no ya como el Pedro Sánchez llamando por teléfono al Sálvame o jugando básket con Pablo Motos, sino haciendo una sección del mismo programa. Ha promocionado su proyecto de la sanidad pública, ObamaCare, pero a base de chistes, riéndose de los Republicanos pero también de sí mismo, y de los propios fallos de ObamaCare. No sé si el vídeo se reproducirá bien, lo he buscado en varios sitios pero sólo aquí he podido verlo. 

http://cheezburger.com/2311

Sea como sea, eso resulta impensable aquí. Un político que haga reír a la gente, que se ría de sus propios defectos y los convierta en su propia fuerza al ganarse a la gente siendo majete. Aquí parece que más que ganarse a la gente se busca el hacer que la gente odie a los otros más que a ti. Desde el eterno duelo PP-PSOE a los nacionalistas catalanes y vascos con el gobierno central, o Podemos con todos. Porque sí, hasta la esperanza morada que es Podemos hace en el fondo una política similar a la de los otros partidos: ellos son los malos, votadnos a nosotros para hacerles daño.

No sé si Obama es un buen estadista. EEUU sigue teniendo sus problemas internos y externos, y la mayoría de lo que prometió para y al llegar al poder se ha quedado en el aire. Tiene un Premio Nobel ridículo e inmerecido, pero hasta él lo reconoce, diciendo en una ocasión "el Nobel de la Paz ya sabéis que últimamente se lo dan a cualquiera". Por otra parte, el paro y la economía no han sufrido un golpe tan duro como se pensó. No ha invadido países pequeños (al menos directamente), aunque sí ha tirado unos cuantos misiles por Oriente Medio y ha tenido una respuesta fría en el conflicto de Israel y Palestina. 

No sé si es un buen político, pero me gusta. Puede ser más mentiroso que yo que se, pero no parece tanto un prepotente cabezota y estúpido como muchos otros líderes mundiales (y nacionales). Me gusta, aunque no sé por que. Me hace sonreír, y puede que sea el único político que lo consigue. Y todo esto me ha hecho pensar en una cosa. Una única pregunta.

¿Qué le pedimos a nuestros gobernantes?

Primero, que sean honestos. Eso hace unos años no importaba tanto porque sólo queríamos que fuesen buenos en lo que hacían, pero ahora parece obvio. Queremos poder confiar en ellos, y que no roben. 

Queremos que sean buenos en lo que hacen, aunque no tenemos muy claro qué es exactamente lo que hacen. Salen por la tele y hablan de cosas. Votan cosas en el Congreso y... ¿en el Senado? No, en serio. El Senado. BADUMTSS. Bueno el caso es que queremos que sean buenos en lo que hacen, si son ministros de sanidad o energía, que sean médicos o electricistas. Si son portavoces, que sean guapos y guapas. Si son ministros de defensa, que sean mujeres embarazadas, o mejor no. Si son presidentes del Congreso, que sean campechanos y experimentados. Si son importantes, que shepan hablar, vamosh, que esh bashico. Si son ministros de exteriores o presidentes del país, shpeaking english and other foreign languagesh should be a musht.  

Ahora hemos adquirido nuevas necesidades. No queremos que sean demagogos ni populistas, pero se nos olvida lo agradables que son los demagogos y populistas... salvo si son del otro partido. A esos palos y piedras. No queremos que sean Casta, aunque a mí me han llamado Casta en dos ocasiones serias y me estoy replanteando que coño significa eso. También queremos que sean claros a la forma de hablar, que den la cara y que se manejen por la redes sociales, y que no roben ni compren followers que eso es de cutres.
Ahora imaginad a Rajoy, a Cayo Lara, a Rubalcaba, a Oriol Junqueras, a Cospe, a Pablo Iglesias, a ZP o Aznar, a Pepín Blanco o a Espe, imaginad a cualquiera de ellos en esta pose




Que me diréis, no quiero hacerlo, ni hay ningún motivo para que el Presidente del Gobierno y Jefe del Estado al mismo tiempo (ah, interesante alternativa a Monarquía o República, estado presidencialista, nada de dos figuras políticas, una de ellas más de representación que otra cosa...) tenga que aparecer con gafas de sol siendo el puto crack. 


Pero Putin también lo hace. Y aunque para nosotros europeos sea una especie de prepotente chulo invadechechenias imperialista de la KGB, a los rusos les encanta, y ¿no es eso lo que importa al propio país? Supongo que el ejemplo no es especialmente bueno, así que aquí os pongo una foto de Obama cargando un Kamehameha y de Putin preparando su contraataque:




¿Que es un chiste? Sí, no hay que negarlo. Pero se habla de ellos con una personalidad fuerte y decisiva. Como presidentes del país, y figuras representativas del mismo, tienen un carisma importante. Miedo me da lo que se dirá de nuestros gobernantes si es que se les menciona en alguna ocasión, y si ellos son los representantes de España... ah, espera, que se me olvidaba, nuestro representante es este:



Coño, me he liado. Bueno, ya sabéis, el Felipe. Que al menos ha estudiado en muchos sitios y sabe idiomas y parece que está capacitado para lo suyo. No da la sensación de que haya robado (total, no le hace falta) y tiene buena planta. Pero sobra porque es Rey y eso es muy Medieval. Como mucho, Renacentista, pero de ahí no pasa. 

Me he ido yendo por las ramas. Joder, que Obama mola, le querría de presentador de un Late Night Show de esos, es demasiado carismático para ser uno de los hombres más poderosos del mundo. Me da envidia por los americanos que tienen a eso, y no a Mariano Rajoy, con la dura oposición de Pedro Sanchez (al cual sí me imagino con gafas de sol, como a Artur Mas, fíjate), Cayo Lara y Rosa Díez, y la aún neblinosa pero estadísticamente relevante irrupción de los Círculos Homeopáticos de Podemos. Yo me alegro viéndole, aunque igual a los de Texas les da asco. Es que es negro, o al menos un poco. Café con leche. Té con leche diría yo, y con bastante leche (pero bueno, que un negro tizón no llega ahí ni de coña en los tiempos que corren). Y no olvidemos que se llama Barack Hussein Obama II. Cómo se puede molar tanto, me pregunto yo. 

Eh, pero eso de salir por la tele es de populista y demagogo. Mucho ojito.

Yo ya no sé ni que quería decir. Esto tenía un objetivo pero lo he olvidado.

Que Obama es el puto amo, tete, y un callabocas que lo flipas. 
Que la Casta no mola un cagao. 
Que estoy hasta los cojones de tanta mierda. 
Que cierren la el Senado que no vale para nada. 
Que no, que no, que no nos representan. 
Que a Errejón le dan becas y a mí no.
Que Espe es inmortal y una chula.
Que Podemos es ETA, que ZP también, que las feminazis son el KGB y las NNGG del PP son un montón de siglas de dos en dos, y son muy fachas.

Que les den por culo a todos. Pero sin amor, sin cariño, sin preliminares. Sin mirarles a los ojos antes o después. Y que lo haga Obama, mientras lleva gafas de sol y dice:
http://www.reactiongifs.us/oh-yeah-barack-obama/

domingo, 26 de octubre de 2014

El Grupo de la Creación: Compilando el Universo

Había sido una semana productiva para Dios.

El Lunes  apañó rápidamente las funciones de Álgebra y Cálculo más sencillas y las usó para construir los códigos de Mecánica Clásica y Termodinámica.

El Martes tuvo que añadir subrutinas de Teoría de Grupos y Análisis Complejo porque algunas cosas no le cuadraban, y aprovechó para meter un poco de Estadística, que suponía que le sería útil después. Se puso a probar con un poco de Caos Determinista y le pareció tan original que, aunque sólo complicaba las cosas, lo dejó ahí.

El Miércoles se metió hasta el fondo con la Mecánica Cuántica usando algunas de las partes de Estadística, porque quería probar algo nuevo, y aunque la dejó a medias tenía bastante hecho. Empezó a hacerse garabatos de Feynman para entretenerse y le gustó la idea.

El Jueves expandió esas ideas en el código de QFT, con sus subrutinas de QED y QCD. A pesar de lo rápido, interesante y potente del programa, tenía algunos problemas serios con las teorías Locales y la Topología pero no esperaba que nadie se diese cuenta.

El Viernes se preparó un buen café porque era el turno de la Relatividad General y la Gravedad. Tuvo que ampliar lo que tenía en las rutinas de Geometría porque era insuficiente para que el programa tuviese algún sentido. El código al final quedó bastante bien, pero con unos cuantos Bugs y NaN que no supo bien cómo eliminar. Puso unas cuantas Presiones de Degeneración de las rutinas de Cuántica para reducir el impacto de esos Bugs pero no se quedó muy tranquilo.

El Sábado tocaba juntarlo todo. Los Bugs del código de GR se juntaban con los problemas de QFT, y se montó un pifostio tremendo.

El Domingo decidió descansar. Llamó a sus becarios Miguel, Gabriel y Lucifer para que hiciesen un Debug de todos sus problemas. Miguel y Gabriel estaban con su Doctorado así que se encargaron de los códigos sencillos, y Lucifer que era el Postdoc de los problemas de GR y QFT. En el proceso de Debug metió Materia y Energía Oscura, Teorías de Cuerdas, SUSY, QFT Algebraica, una Relatividad General modificada a grandes escalas y una opción para Multiples Mundos. Se ofuscó y decidió borrar la mayoría, pero como no comentó correctamente los códigos no se acordó de qué era lo que había dejado. Para su sorpresa, la cosa funcionaba, pero Dios no estaba contento porque sabía que un código así podía tener problemas al pasar el Peer Review, y le echó del Grupo de la Creación.

Sea como sea, el Lunes siguiente Dios se reunió con sus estudiantes y decidió compilar el programa, con sus múltiples rutinas y subrutinas.
Y dijo Gabriel:
-Oh señor, tu programa es elegante pero potente, riguroso pero original, rápido pero complejo. Me pregunto, ¿qué haremos tras ejecutar el Universo?
Y dijo Dios:
-Ahora esperaremos 13,8 miles de millones de años terrestres, y luego les decimos a unos primates a quién se pueden follar, y que nada de usar condón.
Dios ejecutó el Universo.

Y la luz se hizo.

martes, 7 de octubre de 2014

Despotricación definitiva por el caso de ébola.

Mickey Mouse dice ébHOLA 


Bueno, mucho se ha hablado del dichoso virus, y un poco más voy a hablar yo. Porque estoy muy indignado y no aguanto más. Haré una lista ordenada de lo muy enfadado que estoy, como si eso pudiera servir para algo.

1) Niveles de bioseguridad: Hay una escala del 1 al 4, muy sencillita, donde el 1 es muy poco peligroso y 4 es muy peligroso. El ébola pertenece al número 4, que implica unas medidas de seguridad muy concretas: trajes completamente herméticos, respiración externa (con bombonas o con tubos de fuera), varias duchas de desinfección al salir (con y sin traje) y presión negativa (para que los bichos no salgan por orificios que pudieran haber, que no deberían). En España no hay centros con niveles de seguridad 4, sólo 3 y alguno 3+. En concreto, el que tiene más bioseguridad, un 3+, es el INIA, Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (animales). No hay que ser un genio para saber que 3 y 4 no es lo mismo, y que 3 es menor que 4. Luego en España no hay centros que puedan operar el ébola con seguridad y sin correr riesgos. PUNTO.

2) Protocolos de seguridad: Los protocolos de seguridad, término con el que se llenan la boca todos los señores con alguna responsabilidad en esto cuando les meten la alcachofa, no son más que los pasos que hay que seguir para hacer alguna tarea con el ébola de por medio, de tal modo que no haya ningún peligro. Ya hemos dicho que en España no hay centros que tengan el equipamiento suficiente para tratar con seguridad los agentes biológicos de nivel 4, luego NO SE PUEDEN seguir protocolos de seguridad necesarios para tratar con seguridad los agentes biológicos de nivel 4. Es muy sencillo de entender, pero la frase que más se oye estos días es "se siguieron los protocolos de seguridad necesarios". Ya sé que estoy siendo muy redundante, pero es para mostrar con obviedad que cuando dicen eso ES MENTIRA. Está en la propia definición de "protocolo de seguridad". Puede que para ellos haya una definición distinta, es decir "lo que se puede hacer con lo que hay, aunque es insuficiente para asegurar que los contagios no se produzcan", pero claro, si dicen eso en la alcachofa habría bronca.

3) Un poco de epidemiología: Las enfermedades se transmiten entre personas. A veces entre personas y animales. Una persona puede estar en tres posiciones: sano (S), infectado (I) o retirado del sistema (R), que incluye los muertos, los que se han curado y generado anticuerpos (y son por tanto inmunes a ser infectados de nuevo) y los que han sido vacunados (que tampoco se pueden contagiar). Cuando una enfermedad se propaga, al principio sólo hay S, luego empieza a crecer el número de I, que aumentará exponencialmente, cada vez más rápido, porque los I son los que transmiten la enfermedad. Sólo se detendrá cuando todas las personas lleguen a la categoría de R o hasta que los I que quedan no puedan contactar con los últimos S, por cuarentena o porque vivan lejos. Las enfermedades se propagan de varias formas, como por ejemplo por el aire (respirar cerca de alguien enfermo), por líquidos (beber agua de un río por el que hayan pasado enfermos), por portadores animales (murciélagos o mosquitos) o por contacto físico (piensa en el SIDA). La gripe por ejemplo es muy infecciosa y se extiende a gran velocidad porque se transmite por aire, por lo que estar en la misma habitación que un enfermo trae riesgo alto de contagio. 

4) Un poco de ébola: El ébola en concreto es una enfermedad con una elevada mortalidad (entre el 50% y el 80% de los que la tienen mueren, según los datos de esta última epidemia) y sin una cura o vacuna conocida. Además, los cadáveres pueden transmitir la enfermedad durante un tiempo, lo que es un problema dado el alto número de cadáveres que van a haber. Se transmite por fluidos, lo que quiere decir que el contacto físico con enfermos trae riesgo de enfermedad. Su saliva y mocos también así que un estornudo puede lanzarte el virus. Sus excrementos y sangre también, por lo que limpiar la caca de un enfermo de ébola es peligrosísimo. Al no tener cura, se extiende sin parar hasta que todos los I pasan a morir o a sobrevivir a la enfermedad, y se detiene cuando todas las personas han pasado por la enfermedad o por lo menos todos los infectados en un cierto tiempo se aíslan y no se generan nuevos I. Por estar en la misma habitación que un enfermo no es probable que te contamines, pero sí es posible. Por limpiar su cadáver, es bastante probable que sí te contagies. La enfermedad literalmente deshidrata a los pacientes hasta morir, con síntomas terribles como fiebre alta, vomitos, diarrea y hemorragias. Lo único que se puede hacer con los pacientes es darles líquidos y anticoagulantes, algo que puede mejorar un poco las probabilidades de que el cuerpo gane la batalla al virus, y puede reducir ligeramente las tremendas dolencias de los enfermos, pero no sirve para curar, sólo para que los pacientes vivan más y con suerte sobrevivan a ello.

5) Cadena de mando: Alguien piensa en traerse a un anciano con ébola. Alguien hace un informe con los puntos a favor y en contra. Alguien debe saber todo esto que os he contado, porque yo lo sé y yo no soy biólogo, médico ni nada. Alguien se lo dice a quien toma las decisiones, mintiendo o diciendo la verdad. Ese alguien que manda mira el informe y decide, o bien engañado por las mentiras, o bien porque se la suda, que ese anciano se viene a España. Existe un riesgo de que el virus se escape e infecte a otra persona, pero da igual. Madrid es la ciudad más poblada de España, y la mejor comunicada, con aeropuerto, trenes de alta velocidad y carreteras por todas partes. Un infectado en Madrid puede llegar a cualquier punto de España en unas horas, y llevarlo al resto de Europa en poco más. Pero se da la orden, y los que no dan las órdenes pero son expertos en la materia... ¿qué hacen? Un anciano que va a morir casi seguro, porque están en una fase muy avanzada de la enfermedad, y con su edad la probabilidad de sobrevivir es mínima. Pero se le trae a España para tratarlo. Y se muere. Tiempo después, otro anciano se contagia, y se le trae, y se muere igual pero esta vez con sorpresita. Una enfermera se contagia, quizá por error suyo por no conocer un protocolo de seguridad con el que no estaba acostumbrada o quizá porque ese protocolo de seguridad no era el adecuado, sea como sea ella o no recibió el equipo necesario, o la preparación necesaria para ese trabajo. Y ahora tiene una probabilidad menor del 50% de sobrevivir.

6) Inconscientes e irresponsables: Esta mujer se fue a su casa al día siguiente de que el segundo anciano con ébola muriese, y al poco empezó a tener síntomas leves de la enfermedad. Fue al hospital y le dijeron que no tenía nada y no le hicieron ninguna prueba especial. Igual les avisó de que formó parte del grupo que trató al paciente de ébola, siendo por tanto una posible infectada y en tal caso los médicos fueron inconscientes e irresponsables (ESPAÑOLES). En el otro caso, ella no lo dijo, o bien porque no le avisaron de que podía estar infectada (y su preparación era insuficiente) o porque era una inconsciente e irresponsable. Parece ser que una vez en su casa, donde vivía con su marido y su perro, intentó poner medidas de seguridad para no contagiarse, usando cuartos de baño distintos y no durmiendo juntos. Los síntomas empeoraron y volvió al hospital, y esa vez sí le hicieron la prueba y dio positivo. Después de eso todo el mundo se volvió loco como ya sabemos, pero entre una y otra vez pasaron 6 días y parece ser que 22 personas que estuvieron en contacto con la infectada. Además, claro, del resto del personal que también ha seguido los "protocolos de seguridad" que siguió ella, y las personas con las que estuvieron ellos en contacto. Ah, y las personas con las que esas 22 personas estuvieron en contacto, y así sin parar. Eso es lo que se llama crecimiento exponencial. Si en los próximos días no hay más casos de infectados, la suerte nos ha salvado de los inconscientes e irresponsables y nadie que no esté ahora aislado se habrá infectado. Por supuesto, si se usan los mismos "protocolos de seguridad" aquí que antes, pues aún hay riesgo. Por supuesto, si alguien se han infectado y no está aislado, será propenso de contagiar a otros. Y todo porque alguien decidió traerse a no uno sino dos ancianos infectados a España, no para tratarlos sino para que muriesen aquí... ¿quienes son los inconscientes e irresponsables?

7) El perro: Y ahora dicen que van a sacrificar al perro de la pareja, porque es un riesgo. Porque supongo que dos ancianos, meros sacos de ébola (un virus de nivel 4) a punto de romperse, en centros de nivel de seguridad 3 no. Porque claro, podemos tratarlos a ellos pero no a un perro, cuando no se ha demostrado que los perros puedan contraer la enfermedad. De hecho, sería importante saber si los perros pueden contraer y extender el ébola, y de hecho las instalaciones de máxima bioseguridad en españa (un 3+) son de animales. Pero no, no podemos tratar a un perro. Pero sí a la enfermera y a los demás posibles contagios. Podríamos pegarles un tiro a ellos pero mejor no, sólo al perro. 






jueves, 7 de agosto de 2014

El carnet de votante

El problema con la democracia es que todo el mundo puede votar. Desde los que no han leído un libro en su vida, hasta los doctores en ciencias políticas. Desde los radicales hasta los indecisos. Desde aquellos a los que no les importa una mierda la política hasta los fanáticos de un partido. Desde los idealistas hasta los cínicos más corrosivos. Desde los tecnócratas y economistas hasta los músicos y poetas. En muchos aspectos eso está bien, pero a veces es un problema, porque muchas veces la gente vota con el corazón. Me explicaré, y espero que leáis toda la entrada porque si os vais ahora no habrá servido de nada escribirla.

Cuando hablamos de democracia, hablamos de un sistema que parece basado en dar nuestra confianza a futuros dirigentes, eligiéndolos directamente, permitiendo residir la soberanía nacional en el poder ejecutivo. Pero tras años contemplando diferentes gobiernos subir y bajar del poder, leyendo libros de historia y escuchando anécdotas de gente que ha vivido más que yo, me doy cuenta de que el poder de la democracia no está en la confianza, sino en la desconfianza.

Si confiásemos en nuestros dirigentes, si pensásemos que lo van a hacer bien, que no robarán y que se centrarán en su trabajo, ¿para qué elegir cada tres, cuatro o cinco años un nuevo gobierno? Muy fácil: el ser humano no confía en los otros seres humanos. Los políticos roban, almacenan poder, se desvían de su trabajo real. Es un hecho. Puede que cuando alcancen la presidencia, la gente vaya con ilusión y voluntad de gobernar bien y mejorar un país, pero es una profesión que desgasta física y mentalmente a cualquier persona, así que a la larga su eficacia va a decaer.

Entonces, como sabemos que nadie aguantará demasiado siendo buen gobernante, tenemos el poder de echarle. Y repito: tenemos el poder de echarle. Porque no nos equivoquemos, no tenemos el poder de elegir un gobernante, porque después de todo los diferentes partidos son los que hay, y no los que queremos que haya. Podemos escoger, pero no elegir. Entonces, cada cuatro años lo que se hace no es escuchar quién quiere el pueblo que les dirija en el largo camino de existir como nación, sino si ese mismo pueblo se ha cansado del gobierno de turno. Añade a la lista un número muy limitado de partidos políticos con capacidad para gobernar por el apoyo general que tienen, y en el caso extremadamente habitual de bipartidismo la decisión es exactamente esa: el partido A ya me cansa, toca el partido B. Y viceversa.

Pero hasta en ese pequeño poder es muy relevante, y puede corromperse con facilidad con el punto débil de la democracia: la gente es estúpida. Las personas pueden ser inteligentes o no, pero la gente en general es estúpida.

Es una buena aproximación.

Explicaré ahora esta afirmación tan ofensiva. Un sector importante de la población vota con el corazón, otro vota por motivos absurdos como que cierto político le parece más guapo, o porque sigue los ideales políticos de sus padres, pareja o amigos sin rechistar. Por último, hay un sector que piensa en qué quiere votar, mirando las opciones de cada partido y siendo críticos en cuanto a qué le viene mejor al país, o a él mismo. Uno puede ser solidario o egoísta, pero desde luego es un voto más útil que el de los que votan porque les caen mal los rojos o los fachas. Si eres egoísta y sale elegido tu partido, al menos tú serás beneficiado. Si eres solidario y sale tu partido, habrá otra gente beneficiada. Si toda la gente vota con conocimiento de causa, buscando el beneficio propio o ajeno, al final la mayoría de la gente debería salir beneficiada, es pura estadística y pura lógica. Por supuesto eso mejorará el nivel de los políticos al ser la gente más exigente con sus gobernantes.

Si votas con el corazón progre o conservador, no sabes si eso ayudará a nadie porque sólo votas a lo que te gusta. En qué basas que te guste algo puede ser cualquier cosa como ya he dicho. Además, eso te convierte en un blanco fácil de la demagogia, el partidismo y la mentira electoralista, que son un auténtico cáncer de la democracia. Pueden aparecer populistas, ladrones y mentirosos que apelan a tus emociones, tus ideales y tus odios más profundos, y al final acabas teniendo más demagogos capaces de conquistar tu voto que gente con preparación y voluntad para gobernar.

La política no es un juego. Es una decisión importantísima, elemental, quirúrgica, que se da a elegir a un conjunto de personas que en su mayoría no sabe del tema. Todo el mundo cree saber de política, pero seamos serios, ¿cuántos realmente saben? A la hora de construir mi casa, no pido un referéndum para decidir dónde poner los pilares, sino que dejo que un arquitecto lo haga, un profesional. Porque los ciudadanos pueden decidirlo por motivos estéticos, emotivos o hasta para joder. Cuando se decide quién va a tomar decisiones relevantes que me afectan a mí y a millones de personas, preferiría que los profesionales lo decidieran.

Pero, ¿qué profesionales?

Obviamente no los propios políticos. Eso degenera enseguida en algún tipo negativo de algocracia, en la cual los políticos se votarían entre sí y traería muchísimos problemas y un absoluto olvido del objetivo primero del gobierno: el país y la ciudadanía. Es la misma situación que la que se encontraría en un juez corrupto que se juzgase a sí mismo por corrupción, negando serlo. O una empresa de auditorías acusada de no pagar impuestos, que se hiciera una auditoría a sí misma con sus propias cuentas, diciendo que no están haciendo evasiones fiscales.

No, lo que necesitamos es un tipo extra de profesionales, pero en gran número para aumentar la estadística y de esa forma permitir que la ciudadanía esté mejor representada, y que no se vean envueltos en beneficios personales directos si salen elegidos unos u otros. Buscamos gente que sepa de política y pueda discernir entre las demagogias y populismos la verdad. Por eso mi idea: el carnet de votante.

Puesto que es un poco exagerado hacer a toda la población experta en política, sería buena idea dar al menos a una buena parte de la misma de un conocimiento al menos básico y suficiente para elegir con cabeza. Se impartiría un cursillo corto, de unos meses a lo sumo como el carnet de conducir, en el que los estudiantes aprenderían de historia de la política, de macroeconomía básica, de sociología de andar por casa, de geografía y cosas así necesarias para poder tomar una decisión de tan altísima complejidad e importancia. Obviamente ningún partido político podría tocar nada del contenido del temario, porque sería propaganda electoral. Los auténticos profesionales de la política, intelectuales sesudos que estudian estas cosas, elaborarían el conjunto de temas y cómo abordarlos. Luego habría un examen, y si lo apruebas te dan el maldito carnet.

Por supuesto, el carnet sería necesario para poder votar. Como no se puede hacer un cambio tan brusco en el sistema electoral, sólo se obligaría a tener el carnet a personas nacidas a partir de cierto año, que sean jóvenes para cuando se implemente. La gente podría sacarse el carnet desde, que se yo, los 16 años. La edad legal suele ser de 18 o 21 años ahora mismo, pero si demuestras que ya estás listo para votar pues yo creo que deberías poder tener el derecho.

Siempre puedes votar con el corazoncito aun teniendo el carnet, por lo que ya sería tu problema de coherencia, como la gente que fuma sabiendo que puede matarle. Que se sientan culpables o no es cosa suya y muy respetable, porque es una decisión propia tomada con cabeza. Pero si la gente quiere votar, que al menos sepa a qué se atiene. 

Por otra parte, el dinero necesario para una operación tan enorme debería venir del propio estado, siendo gratis el carnet, porque si no la gente podría ser discriminada por su nivel económico, y eso no es bueno en absoluto. Quizá eliminando la actual burocracia electoral e implantando un sistema digital, aunque seguro y fiable, se ahorraría bastante dinero que se podría invertir ahí, pero eso es otro tema. En mi opinión la incorporación del carnet de votante a la vida política haría que los gobiernos fueran más eficaces, sabiendo que no podrán recurrir tan fácilmente a la demagogia y a las mentiras porque la población no sería tan ignorante en cuanto a economía, historia, geografía y similares. Un gobierno eficaz significa mejor calidad de vida y más dinero. La inversión se pagaría a sí misma con creces. Mi opinión, claro.


Ya está bien de meter sentimientos en la política. Uno es cauto o se arriesga cuando no sabe cuál es la respuesta correcta, y dispara al azar o prueba con opciones que le parecen razonables basadas en prejuicios y emociones. Cuando uno sabe la respuesta, o al menos tiene una idea de cuál es basada en datos o estadísticas, sencillamente es razonable y sigue los hechos reales y fiables. La política no es un juego, afecta a millones de personas de forma directa e indirecta, así que hay que tomársela con la seriedad y el rigor de cualquier otra operación importante.

domingo, 3 de agosto de 2014

De Dioses falsos y antifaces

[Este es un fragmento de lo que será mi futuro libro que estoy preparando. Básicamente en él se puede encontrar lo mismo que en este blog, pero intentando atarlo y conjuntarlo todo entre sí.]

Las interacciones entre personas nunca han sido fáciles para mí. Nunca he sabido muy bien cómo comportarme con la gente y siempre me ha dado la sensación de que ellos lo tenían mucho más claro. Los años me han enseñado que no es así, y que todo el mundo juega con máscaras para no ser quien realmente es, y de esa forma poder no sufrir el rechazo de los demás. Una vez las coloridas y remachadas máscaras han conseguido juntar lo suficiente a las personas, puede que decidan quitárselas para regalarse sus verdaderas identidades.

Puede.

Cuando iba a la iglesia de pequeño recuerdo varios elementos relevantes. Había un altar de piedra cubierto de un paño sobre el que reposaban algunas copas y cirios, un señor vestido de blanco con una especie de bufanda morada, una gran cruz con un hombre europeo delgado y demacrado clavado en ella, con gotas de sangre granate y espesa cayendo de su frente. Recuerdo que estaba en una excelente forma física, con músculos marcados pero no exagerados en un cuerpo delgado. Tenía una mandíbula afilada, con una barba que la hacía parecer que lo era aún más, y el pelo largo y sorprendentemente limpio. Ese señor resulta que era Dios, o al menos una de sus manifestaciones.

Pero cuando preguntabas al señor de blanco (nombre en clave sacerdote), decía que Dios estaba en una cajita profusamente decorada detrás suyo, que en ocasiones abría para sacar otra caita más decorada aún, en la que había pan sin levadura. Los fieles comían este pan, bebían algo de vino dulce y oraban para entrar en comunión con la divinidad. Pero entonces, ¿quién era Dios, el hombre que sufría en la cruz o el ente que se manifestaba a través de una comida poco nutritiva? ¿Era una persona o un rito encerrado en una caja encerrada dentro de otra?

¿Por qué estaba Dios en una caja? Entiendo la historia del Mesías sufridor, y puedo entender que se dejase torturar para dar una lección a la humanidad, pero ¿por qué iba a querer dejarse encerrar? Yo creo que en esa cajita no había ninguna divinidad, sólo pan. Un gesto como otro cualquiera no es un Dios, ni lo atrae al mundo desde su plano astral o donde sea que more.

A los sacerdotes nunca les caí bien de niño. Cuando crecí, dejé de asistir a la iglesia e imagino que su opinión de mí sencillamente desaparecería. No hacía las preguntas más ideales para un niño en una escuela católica-romana-apostólica, pero tampoco es que lo hiciera para tocar las narices. De verdad no lo entendía. Y como cualquier niño, sentía interés por las cosas brillantes y las cosas grandes, como las divinidades y cajas bonitas.

Mi idea de un Dios era la de una criatura grande y libre, capaz de hacer todo lo que quisiera si es que quería hacer algo. Podía entender que los Dioses no actuaran nunca en el reino de los hombres por aburrimiento o porque quizá estarían creando nuevas especies en otros planetas. Yo al menos lo haría, y pasaría de vez en cuando para ver cómo iba la cosa con las especies antiguas, pero sin intervenir por supuesto, porque querría ver cómo se las apañan ellos solos. Sea como sea, no me cuadraba lo de un Dios encerrado, igual que no me cuadra lo de no enseñar nuestra forma de ser desde el principio.

Las máscaras no dejan de ser cajas decoradas en las que encerrarnos, y las personas que las usan no dejan de ser Dioses asustados por los otros Dioses, que a su vez no son más que Dioses falsos, ritos que deciden ejecutar repetidas veces para invocar una divinidad inferior a la que esconden en su interior.

A veces yo también he ejecutado esa táctica, porque a la gente suele asustarle ver dioses a pelo. Le preocupa porque se dan cuenta de que ellos no son más que un poco de papel maché sobre sus rostros, se dan cuenta de que tienen miedo, pero a su vez lo único que demuestran es desagrado. Dejan que la máscara empiece a hablar por ellos, y se convierten en su propio personaje, apreciando más el lacrado y el nacarado y menos la carne y las uñas. Ante una perspectiva así, incluso yo que trato de vivir con la máxima coherencia posible me encojo de miedo y saco mi propio disfraz.


Mi máscara tiene una gran nariz y es dorada, blanca y negra. Es más un antifaz que una máscara, porque siempre me han dicho que tengo una sonrisa bonita. Otra cosa no, pero la gente sabe fácilmente cuando la finjo, o directamente cuándo estoy enfadado y la verdad es que me parece bien. Puestos a ser falsos con nosotros mismos, cuanto menos lo seamos

Es una máscara simpática, animada, alegre. Una máscara de fiesta que deja entre las grietas y los huecos la impresión de que, en el fondo, estoy siendo sincero con los demás. El primero que no se lo cree, pero por desgracia sí se lo cree, soy yo. Así y todo, no la veo como una tan negativa, porque como digo muestra una parte de mí de la que me siento orgulloso.

Pero tengo más máscaras. Tengo bastantes, una por cada ocasión relevante, diría yo. Tengo la de sabio entendido que impone su autoridad diciendo palabras largas y hablando un poco más alto mientras agita un brazo, la de tonto inocente que no tiene ni idea y asiente como un simple e inofensivo bobalicón, y la de crítico revolucionario y cínico que puede ver las cosas desde fuera y usar la lógica más básica para demostrar que nadie tiene razón. Soy todas mis máscaras, porque las he elegido para que me representen, pero al mismo tiempo no soy ninguna. Lo que en realidad soy es la falta de ellas. Todos los lugares que tape con ese papel maché o ese plástico malo, sabréis que son lugares que me da miedo mostrar por que otros Dioses puedan asustarse de ellos. Si es que podéis saber que no son antifaces, claro.


Al final caigo en el mismo problema, y olvido que el motivo por el que uso máscaras es que me da envidia que otros puedan no necesitarlas, lo cual creo que es una de las paradojas más exquisitas e interesantes de mis días.

sábado, 28 de junio de 2014

Jardinería de problemas

Haber estudiado física me ha proporcionado una herramienta bastante útil en mi vida diaria: atacar la base de los problemas. Parece algo obvio, pero no lo es. No pretendo ponerme a chulearme y decir que la gente no sabe resolver sus problemas, por supuesto que no, pero a veces la manera de afrontarlos no es la más adecuada.
El proceso para resolver un poblema es, en mi opinión, el siguiente:

1/ Identificar cuál es el problema o cuáles son los problemas. No es algo tan fácil como parece, porque en la vida real uno se encuentra múltiples problemas entremezclados, o problemas que no parecen serlo, o incluso problemas que no parecen que lo son.

2/ Buscar la raíz y la base del problema. Nuevamente, más difícil de lo que parece, en ocasiones es hasta imposible detectar su raíz, es decir qué lo causa, pero siempre puedes saber cuál es base. Esto es, qué es lo que hace que ese problema te afecte. Hay que hacer un análisis de cómo es el problema, qué tenemos a nuestra disposición y qué podemos usar. En nuestro arsenal puede haber pinzas que impidan crecer algunas ramas, tijeras pequeñas de precisión, machetes romos, espejos, cuerdas, un cuaderno... incluso cacahuetes, tazas de café, pintura rosa y otras cosas que probablemente no sirvan para nada.

3/ No detenerse con las ramas. Los problemas van así, nacen con una raíz oculta y salen a la luz en forma de una base y luego se dividen en múltiples ramas. Muchas veces si lo dejas crecer, va a crecer indefinidamente. Las ramas son lo que más molesta, y lo que la mayoría de la gente intenta eliminar. Perder el tiempo con las ramas puede no servir de nada porque seguirán creciendo. Por supuesto casi siempre habrá que eliminarlas para avanzar, pero no es ése el objetivo, hay que recordarlo.

4/ Buscar el camino más rápido a la base. A veces el camino más directo es imposible por que hay ramas en medio, y puede que esas ramas sean tan espesas que no podamos cortarlas sin que salgan otras. Es importante darse cuenta que se ha llegado a un callejón sin salida, así que es recomendable buscar otro camino. Anotar lo que sabemos y avanzar por otro lado con las herramienas que dispongamos. Igual nuestras pinzas no son útiles con ramas demasiado gruesas, igual nuestras tijeras de precisión no pueden cortar los conjuntos de ramas demasiado densos en el tiempo suficiente, igual desde donde estamos no se ve la base. Hay que analizar desde diferentes perspecttivas para buscar la idea, el camino más rápido, que no tiene por qué ser el más corto.

Lo más importante es siempre identificar cuál es la base de los problemas. Cuando te plantas frente a problemas de física y matemáticas acabas desarrollando un método para resolverlos que se puede extrapolar en general a cualquier otra rama. Hay que ser preciso, conciso y directo. Hay que saber cuándo se está en un callejón sin salida y probar otro ángulo. Hay que tener en cuenta problemas anteriores y cómo se resolvieron. Todo suena muy obvio, pero en la vida real es muy normal que la gente no haga nada de esto, y se quede atascada en las ramas más entrelazadas del problema, o que sencillamente se dedique sólo a podarlo cada poco tiempo para que no moleste demasiado, creyendo que así está resuelto.

jueves, 26 de junio de 2014

Diario de viajes de Polonia: día 8 (fotos)

El título lo dice todo: fotos!! He recuperado las fotos que no tenía del día 8. Dejo aquí algunas, y prometo seguir avanzando con el resto del diario.


Harold, el ratoncillo que capturamos con galletas. Casi nos lo llevamos de viaje.

Loren en uno de los dos parques que visitamos ese día. No caigo cual. 
Para que veáis que Harold no vivía dentro de la bolsa de galletas, lo cogimos realmente.

Este sí se cual es. Es el parque japonés. Memoria de elefante.

La fuente aquella, y yo con mis mejores pintas.

Foto obligada en un baño con dobles espejos. Gestos del ghetto innecesarios, pero bueno.

Noche y grunge en las proximidades de Julio

Noches así, en las que estás tan sereno y hace un tiempo tan bueno que podrías mantenerte despierto haciendo cosas por la calle sin problemas no abundan. Por eso me gusta quedarme un rato a charlar por aquí antes de irme a casa.

Creo que la quise todo lo que alguien como yo podía querer a alguien. No estoy seguro, igual aún no me he saturado porque dicen que cuando ocurre te das cuenta. Sinceramente, espero que sea así, ya que si no soy un ser un tanto lamentable.

También le tengo miedo a la oscuridad y a los maizales, no me preguntes por qué. Las hojas de los maizales cortan, y es agobiante. No creo que haya visto ninguna película de miedo en la que haya asesinos en los maizales, pero seguro que hay alguna porque si no no se explica que tanta gente les tenga miedo, el mío es como el miedo de una presa con un depredador. Me gusta ver lo que hay a mi alrededor.

Los líos salieron solos. Yo creo que me comporté lo mejor que supe, y las cosas acabaron bien, aunque el que salió escaldado fui yo. No creas que me molestó mucho, porque aunque está claro que no me salieron bien las cosas, me queda la sensación de que me porté bien. Desde luego mejor que la otra vez.

Todo eso son gilipolleces. La gente considera la física cuántica como magia potagia, y la usan como excusa para cualquier cosa. Mira, nadie puede comprender la física cuántica porque no tiene sentido para nosotros, pero yo creo que se puede al menos aprender y más o menos entender. Joder, son sólo reglas matemáticas y abstracciones y PUM, tienes tus putos resultados, que es lo que quieres. La gracia de la cuántica es que pueden ocurrir muchísimas mierdas ahí abajo mientras no miras, pero cuando vas a mirar, está todo tranquilo y ves una cosa u otra. Menudas fiestas se montan los cabrones. Y no, no es todo al azar, porque como te digo son reglas matemáticas que puedes calcular, así que puedes apañarlo para que lo que salga sea lo que quieres. En eso consiste todo el asunto.

Pues no sé, tío. Prefiero las cosas como están. Arriesgarse ahora puede ser tirarlo todo por la borda, e igual prefiero navegar así. La compañía es agradable y no creo que intentar hacerla más agradable con el riesgo de quedarme sólo merezca la pena. Pero hay veces que no sé que pensar y lo mandaría todo a la mierda por la posibilidad.

Creo que de niño no fui muy niño. Igual por eso me faltan piezas de cómo actuar en ciertas situaciones normales.

Bueno, me voy a casa. Escucharé el grupo ese que me dijiste. Buenas noches, tío.

martes, 10 de junio de 2014

Nuestras revoluciones están muertas, sólo quedan pataleos y berreos

Gamonal. Can Vies. Son nombres que resuenan porque son "victorias" del pueblo contra el gobierno opresor. Fíjense, fíjense que he puesto comillas a la palabra "victorias". Oh, pero si allí ganamos, ¿no? En Gamonal el alcalde paralizo la obra, igual que en Can Vies. Luego ganamos.

Pero no olvidemos que los ayuntamientos claudicaron tras violentas revueltas vecinales. Los intentos pacíficos, diplomáticos y tranquilos de llegar a una conclusión positiva fueron ignorados. Pasa en general con las manifestaciones actuales, hasta que no hay ostias no se les hace caso. Y entonces, se les hace mucho caso. Igual que con los escraches y demás broncas ciudadanas que dan mucho miedo y ponen las palabras ETA y Hitler en boca de los medios.

Así que las cosas son claras, o bien desde el gobierno se tiene que hacer caso a la gente cuando está calmada, o tienen que ignorar a los violentos, porque si no el mensaje es obvio. Es lo mismo que lo de no negociar con terroristas, el gobierno no debe promover actos violentos de ningún tipo, y esta clase de "victorias" son en realidad victorias de la agresividad frente a la diplomacia, de la violencia frente a las palabras, del descontrol frente al buen gobierno, del "mierda mierda mierda se nos ha ido de las manos" frente al "sabemos lo que hay que hacer".

La pasividad del gobierno frente a las buenas intenciones ciudadanas, y su rápida actuación contra la histeria colectiva es un problema serio. Los padres que hacen caso a sus hijos sólo cuando gritan y berrean son malos padres. Aunque claro, nadie dijo que nuestro gobierno fuese bueno.

Es el problema de las nuevas revoluciones ciudadanas. El 15M desde luego ilusionó a la gente, pero ya está. En una era en la que la gente puede protestar sin enseñar la cara y sin comprometerse, desde Twitter y Facebook, donde todas las opiniones parecen contar porque en Internet no se puede distinguir a un Doctor de un quinceañero, las revoluciones ciudadanas tienen horchata aguada en las venas. La gente sale a la calle gritando, con consignas sacadas de Twitter y carteles con memes y chistes, y luego llega esa gente que disfruta pegando a policías y rompiendo cosas. Y después, nada.

Estas "revoluciones" (he vuelto a usar comillas, fíjense) no son nada. No aspiran a nada. Son pataleos y berreos de gente triste porque, reconozcámoslo, nuestra sociedad es triste. Desde pequeños nos dijeron que podríamos ser cualquier cosa, y nos lanzamos a estudiar lo que nos gustaba. Somos la generación con mejores Filósofos, Filólogos, Físicos, Músicos, Biólogos, Psicólogos, Historiadores, Matemáticos, Periodistas y Artistas de la historia... pero eso no es lo que la sociedad necesita. Por eso, nosotros los Graduados y Licenciados en Falsos Sueños, con un Máster en Aspiraciones Nebulosas y un Posgrado en Autoestima Socialmente Aceptada, hemos intentado doctorarnos en Promesas de Futuro pero nos han denegado la beca por tener una media muy baja en Dura Realidad.

Somos esa generación sin rostro, porque de foto de perfil tenemos un gato con gafas de sol y frases graciosas en nuestra bibliografía. No somos la famosa Generación Perdida, sino la Generación Que Ve El Mundo Cambiar Y No Sabe Qué Hacer. Miramos las fotos de vacaciones de nuestros contactos y pensamos que son demasiado felices. Rebuscamos entre las nuestras en busca de las mejores, porque nadie quiere compartir sus momentos aburridos, y las posteamos. Damos buenas noticias por Facebook, usamos Demasiadas Mayúsculas para que Ciertos Eventos sean más importantes que otros. Filtramos nuestras vidas, porque las vidas filtradas de los demás nos hacen sentirnos inferiores.

Y nos quejamos. Salimos a la calle, imprimimos carteles que pegamos por ahí. Somos infelices, y como nuestro gobierno es una patata con barba que no sabe pronunciar bien la letra S nos enfadamos. Mientras, en otros países se fusila a gente por las calles por ser homosexuales pero eso es lo de menos. Nosotros lo pasamos muy mal y nadie nos contrata. En a tienda de zapatos de abajo no quieren un Doctor en Filología de las Lenguas Muertas pero Hermosas, sino alguien que cobre menos de lo que queremos cobrar y trabaje de algo aburrido que no soportaríamos. Porque hemos perdido muchísimos años de nuestra vida en carreras y sueños que nadie más perseguía y a nadie más interesaban. Y nos quejamos.

Hemos estado soñando por encima de nuestras posibilidades. Echa la culpa a tus padres que te decían que podrías hacer cualquier cosa, que lo importante es ser feliz. Cuando tu meta es ser feliz, el camino te disgusta porque no buscas disfrutarlo. Y encima el gobierno no te hace caso, no te representa, así que coges un ladrillo y te cargas el escaparate de un banco en el que trabajan otros Licenciados que no tienen la culpa de lo que te pasa. Pero un señor muy rico y muy lejos sí. O quizá no, quizá sólo tuvo mucha suerte de Estar Ahí porque Tú habrías hecho Lo Mismo de poder estar en Su Lugar. Quizá los ideales se mueren cuando cumples cierta edad y alcanzas cierto salario, y quizá por eso tenemos unos ideales tan firmes y acusamos al sistema de estar obsoleto.

Nos duele pensar que somos un pequeño porcentaje de la sociedad, y que no se puede cambiar un sistema tan bien y firmemente establecido. En las encuestas gritamos de felicidad cuando el partido más antisistema de los que hay ha sacado muchos escaños, aunque ignoramos el hecho de que eso no cambia nada. Sólo otro payaso diferente al que votar en el mismo circo en el que sólo tratamos de reír un poco. El cambio es posible, pero gradualmente, y nosotros tenemos prisa. Puede que en una o dos generaciones las cosas cambien, pero nosotros tenemos prisa. Queremos que todo cambie ya, queremos que nos hagan caso. Por eso no podemos esperar cuatro años para hacernos oír y salimos a la calle a llorar con la cabeza tapada, con una máscara de un personaje de una película.

Pero oye, que fotos más chulas quedan cuando se llena la Puerta del Sol con más de 200.000 personas. Aunque no olvidemos que a celebrar la final de la Champions fue mucha, mucha más gente, y eso que medio Madrid la había perdido. Madrid viven más de 4 millones de personas, una manifestación de 200.000 personas es el equivalente a que cinco personas en un curso de 100 protesten porque van a poner los exámenes en fin de semana y haya que aprobar con un 8 sobre 10, y los otros 95 no digan nada, o incluso apoyen la moción entre murmullos sentados, y se quejen de esos 5 pesados de siempre.

Las revoluciones están muertas, y eso el gobierno lo sabe. Por eso no hace caso a las manifestaciones, porque prefiere que estallen solas y la gente llore de rabia, y entonces ya se habla. O quizá son tontos. Ya sabes, no hay que achacar a la maldad lo que puede explicarse por la estupidez.



domingo, 1 de junio de 2014

Diario de viajes de Polonia: Día 8

Día 8 (12 Ag, Lunes)

Ruido de obra a las 9:30, caca. Desayunamos leche y galletas en un parquecito porque el albergue no tenía desayuno gratis. Fuimos a ver cosillas cercanas al albgergue, como un teatro de marionetas, que no era nada [ni siquiera entramos, de hecho no estábamos seguros de que fuese ese edificio], y algunas iglesias y cosas así. Fuimos al botánico de Wroclaw, que era bastante agradable, y conocimos un simpático ratoncillo al que dimos pan y llamamos Harold. Loren consiguió tenderle una trampa y lo metió en una bolsa, pero lo liberamos enseguida, aunque pensamos sinceramente llevárnoslo de viaje.
Después, fuimos a comer a un autoservicio que estaba enfrente de la universidad, y en el que se comía al peso. Era comida polaca, por lo que estaba razonablemente bien. Nos mola la comida polaca.
Luego, fuimos a un parque que estaba un poco lejos, y tuvimos que coger un tranvía. Como no sabíamos cómo comprar el ticket (siendo sinceros, tampoco preguntamos) nos montamos by the face. De todos modos, la mayoría de la gente no pagaba tampoco.
En el parque había una enorme fuente de esas de luz y agua y estuvimos remojándonos los pies… una hora y media o así. A las horas en punto había espectáculo de música y agua, y vimos dos. Tomamos el sol, miramos las nubes y jugamos a cartas. Una vez más, demostré mi ineptitud y mala suerte al jugar a escoba. La fuente estaba bastante bien, la verdad.
En ese mismo parque había un jardín japonés muy relajante en el que echamos el rato. Después de volver a coger el tranvía por la cara, cenamos en el albergue una rica sopa de remolacha (muy polaca) y arroz duro, salado y malo, con salchichas raras [nunca hicimos arroz bien, supongo que porque Lorenzo me dejaba hacerlo a mí]. Al menos habíamos pillado un yogur enorme muy rico para quitarnos el mal sabor de boca. Loren hizo notar que esta vez no habíamos cogido cerveza para variar.
Mañana a Poznan.
[No hay fotos de hoy. Eso es porque están en la cámara de Lorenzo, y por algún motivo se me olvidó copiar la carpeta necesaria. A cambio, esta foto tan maja de Lorenzo y una silla gigantesca que realmente es del día anterior]

Absurder por que sí. Lorenzo obviamente se quiso subir arriba pero no le dejé. Luego llegó un señor y se subió y Lorenzo me dijo "¡Pero si ese señor se ha subido! ¿Por qué no puedo yo?". Luego montó un numerito, se tiró al suelo a patalear y se acabó haciendo pis. Bueno, vale, en realidad no. Pero un señor se subió y nadie le dijo nada.



Diario de viajes de Polonia: Día 7



[Sí, continúo el diario de viajes, mucho tiempo después. Igual ya ni la gente se acuerda de qué iba esto. Bueno, ahí va, y con fotos y todo oye.]

El paisaje Polaco al que nos acostumbramos

Día 7 (11 Ag, Domingo)


Antes de salir de Krakow, fuimos al centro a ver si encontrábamos algún souvenir. También nos pasamos por unos puestos para pillar unos pieroguis [comida típica de Polonia similar a empanadillas blandas o a dim-sum]. Luego, al tren a Wroclaw, son 5 horas y media, esperemos no tener problemas.
Guille pidiendo los coloridos pieroguis

Llegamos a Wroclaw y la ciudad nos gustó. Era más colorida que Varsovia y Cracovia, y en cierto sentido menos turística. No obstante, tiene un montón de iglesisas y sitios interesantes que ver, y como ciudad universitaria, da que tiene mucho ambiente joven.
El albergue es curioso. La recepción está en la planta 5 y las habitaciones en las plantas 3 y 4, y sólo se puede acceder a ellas con llave a través del ascensor. Las habitaciones son espaciosas y los baños aún más. 
Salimos a ver un poco la ciudad y nos encontramos a una pareja de españoles que yavims en Auschwitz, que casualidad. Cenamos macarrones con atún y tomate, y jugamos futbolín un rato, y a dormir.


Un río. Y yo tosessi
Loren y la plaza. Precioso todo.
Y esto son estatuas. Al otro lado del paso de cebra re-emergen. Curioso.


Pero que coj... ¿¿ERA NECESARIO, LORENZO??

sábado, 31 de mayo de 2014

Sombras y fronteras para crear un Frankenstein que sonríe

A veces me gusta disponer de una cierta individualidad, pero es cierto que me siento cómodo compartiendo cosas con los que me rodean. Con el tiempo he acabado aceptando que el ser humano es un bichejo social, y que es necesario abrirse al mundo. Por supuesto, de no ser porque me siento diferente a mi entorno, me volvería loco.

Imaginad estar dentro de un contenedor con agua a la misma temperatura que tu cuerpo, insonorizado y a oscuras. Al cabo de un rato, te será imposible diferenciarte del entorno, dando la sensación de que te diluyes. Necesitas algo para distinguirte, algo que te haga sentir que estás ahí, y ese algo eres tú mismo. No es una chorrada de autoayuda, quiero decir que tienes que usar el único sentido que aún te funciona para distinguir la frontera que te separa del entorno: el tacto.

Algo así es a lo que me refiero. Para sentir que soy algo diferente a mi entorno, tengo que saber dónde está mi frontera. Muchas veces me da la sensación de que mi personalidad no es del todo real, sino que es una mezcla de cosas de las personas que me han rodeado. Mi manía de dar datos innecesarios y alargar las historias más de la cuenta me viene de mi padre, mi escepticismo y hábito de hablar cortante viene de mi madre y mis tíos de parte materna, así como el hacerme muchas veces el tonto para caer bien o evitar conflictos. El exagerar y hacer tonterías me viene de viejos amigos con los que ya perdí el contacto, y las discusiones acaloradas en las que todos nos decimos cosas muy fuertes justo antes de hacer un chiste y que no haya pasado nada es algo que es común en mis amigos actuales. Mi forma de sonreír es una mezcla frankensteniana de sonrisas de diferentes personas, y dependiendo del momento uso más una u otra. Las miradas y otros muchos gestos faciales que hago también son copia de gestos de otras personas. Creo que no conozco a nadie que haga las mismas cosas con las manos que yo cuando me pongo nervioso o emocionado, o que esté tan constantemente jugando con los dedos y mordisqueando cosas. En demasiados aspectos yo y mi hermano somos mitades de un mismo ser, y lo mismo puedo decir de muchas de mis amistades cercanas, que actuamos de la misma forma, porque somos elementos de una especie de red que nos une en la forma de pensar.

Con todas estas piezas, que no me pertenecen, he hecho un puzle que es mi cabeza y mi forma de ser. Cuando me pongo existencial (muy a menudo, me temo) me paro a pensar en qué es lo que soy yo, aparte de el conjunto de todas las sombras que la gente que me ha rodeado ha proyectado sobre mí. Y entonces descubro que lo que me diferencia de los demás es mi frontera.

Porque todos arrojamos sombras, todos causamos impresiones en nuestros conocidos, y seguramente haya gente que me ha copiado los gestos y las expresiones que yo he copiado a otra gente. Lo que me diferencia de los demás es lo que yo me quedo para mí, lo que yo decido hacer mío (si es que acaso lo decido, que no creo que sea así sino que sencillamente soy así). Lo que me hace único es qué cosas de los demás se quedan dentro de mi forma de ser y no pueden escapar.

Es una forma de verlo, sencillamente. Así siento que tengo una cierta individualidad y puedo descansar tranquilo. Buenas noches.

viernes, 30 de mayo de 2014

Un cambio en Matrix, o quizá no somos ya tan jóvenes.

Hoy he ido al estanco a comprar mi último billete de abono joven, porque a partir de Julio tengo que usar el normal. Con la tarjeta puedo prorrogarlo hasta el día que cumpla 23 pero sólo es alargar lo inevitable.
Entre eso, el final del Master (y la subsiguiente incertidumbre futura) y numerosos incidentes sospechosos como el Atlético ganando la liga, pp y psoe no llegando entre ambos al 50% de los votos, remake de hoenn, nazis alemanes en el Parlamento europeo, Heartbleed, brasileños no queriendo celebrar el mundial de futbol en Brasil, Hawking negando la existencia de los horizontes de sucesos, Obama defendiendo la teoría del calentamiento global, Putin invadiendo Ucrania y haciendo grandes planes económicos con China, Star Wars rompiendo el canon establecido desde hace años en sus proximas películas... y dentro de poco seguro que Valve anuncia el Half life 3 y habrá terribles remakes o secuelas de Blade Runner y/o Dune todo está muy claro. Hay un cambio de tercio, un paso a una nueva época.
Es como si a los programadores de Matrix les hubiera dado por actualizar el software.
O eso o que me hago viejo y especialmente meditabundo con cosas tan simples. Tiene sentido porque cuadraría con el hecho de que me caduca el abono joven.

lunes, 26 de mayo de 2014

El bueno, el feo y el malo: Elecciones Europeas.

Análisis políticos no son algo que abunde en mi blog, pero qué demonios, si ya nada abunda en mi blog. Con tanto hablar de política estos días he sacado varias conclusiones, que me apetece contar por aquí. Voy a hablar de Podemos, el nuevo partido de izquierdas, en concreto extrema izquierda. ¿Extrema izquierda? Sí, porque propone cosas como democracia directa, aborto libre, salario máximo, renta básica para todos los ciudadanos, impuestos extra a los bancos, jubilación a los 60, devolver hospitales, educación, transportes y demás al Estado, eliminación de las diputaciones, reducción de privilegios a los diputados... y así otras tantas. Es por tanto, muy de izquierdas en cuanto a asuntos tanto sociales y económicos, claramente más que el PSOE y puede que hasta más que IU.
Pero lo más importante de este partido es que tiene un dirigente carismático, que deambula por diferentes cadenas y programas de televisión dando caña a otros políticos y tertulianos varios. Ha conseguido ganarse el respeto de la gente por su buen conocimiento de los datos, argumentos de peso y oratoria sobresaliente dada la escasez de auténticos oradores últimamente (no en vano es profesor de Ciencias Políticas). Al mismo tiempo, ha sido uno de las caras conocidas a favor del movimiento 15-M, lo que le ha dado más popularidad aún. Con poco presupuesto (Crowdfunding) ha sacado adelante su campaña electoral y ha conseguido 5 escaños, del orden de partidos más veteranos (y con aspiraciones más altas) como IU y UPyD.
Y ahora la gente no para de hablar de ello. En las cadenas de izquierdas todo el mundo lo aplaude y están eufóricos con la resaca de la victoria, y en las de derechas empiezan a lanzar pestes y a buscar trapos sucios y puntos débiles, o directamente a decir que son comunistas, anarquistas o peor. Y todo el mundo comenta que el bipartidismo ha muerto.

Bueno, también quiero hablar de Ingaterra, Francia, Dinamarca, de Suecia, Suiza, Austria, Noruega y Finlandia. Allí la extrema derecha ha ganado las elecciones o ha subido espectacularmente. En Grecia ha sido la extrema izquierda de Syriza, pero los neonazis han sacado un puñado de escaños. En Alemania incluso hay un partido neonazi que ha sacado uno. Neonazis en Alemania. Te cagas.
Por otra parte, tanto Syriza, como Podemos e IU, como el Movimiento 5 estrellas, han subido mucho en los países del sur. En Cataluña ha ganado Esquerra Republicana. De hecho en España los principales partidos, PP y PSOE no llegan al 50% de los votos, aunque la ley electoral les da suficientes escaños para gobernar entre los dos si hay una coalición. De hecho en Europa se habla de hacer una coalición entre estos dos grandes partidos europeos para frenar a las izquierdas y derechas radicales y anti-europeístas.
Mientras tanto, aquí en españa se habla de la ruptura del bipartidismo, y PP y PSOE empiezan a pensar en un lavado de cara. La gente no les quiere, está enfadada y sólo ve en ellos a los mismos de siempre que les llevaron a la crisis, que roban y que son lo peor que podrían ser. Por suerte para nosotros llega un señor con barba y coleta, soltando discursos ultrapopulistas que convencen a la gente y les inflaman el pecho de democracia fresca y reluciente, de libertad añorada y de justicia perdida. Un señor que mira a los ojos a la casta política y les amenaza con tirarles del podio. Ese pequeño pero gran partido es Podemos, junto con los avances sorprendentes de IU, no lo olvidemos, y amenaza con desequilibrar la balanza. La pregunta es, ¿Quién es el bueno, quién es el feo y quién es el malo?

Al principio pensé que el bueno debe ser Podemos, el feo el bipartidismo y el malo sea la ultraderecha, y me gustó. Pero luego discutí con la gente, leí cosas y me informé un poco. Y resulta que no es verdad. La verdad es que la democracia es débil, y los partidos extremos son la tiranía de los hombres malos.
Referencias a Pulp Fiction aparte, creo que los buenos somos todos los ciudadanos, los feos son los políticos actuales y Podemos y los demás ultras europeos de ambos lados son los malos. Los malos del libro, que hacen moverse a los buenos, les asustan y a la larga les motivan a ser valientes y hacer lo correcto.
No digo que lo correcto sea votar al PP o al PSOE, en absoluto, o al menos no hoy ni mañana ni pasado mañana. El feo tiene que desaparecer, porque tal y como están las cosas nadie necesita ya políticos inútiles y corruptos. Los partidos moderados necesitan una renovación, porque los partidos moderados son los que deberían gobernar, bajo la dura e incansable de los radicales idealistas. No es que Podemos no esté preparado para gobernar, sencillamente no creo que haya una mayoría en un país como España que vaya a votar a la extrema izquierda. En Grecia lo han hecho, diréis, pero os contestaré que el caso de Grecia es muy extremo. Pero aquí también estamos muy puteados, diréis, pero os contestaré que tengáis un poco de visión global y os saquéis la cabeza del ombligo, porque aunque estamos en la mierda, estamos mucho mejor que los griegos.
Además, nuestro país aún arrastra la lacra (¿o el don?) del miedo a los extremos. Los rojos y los fachas dan miedo. Somos de izquierdas, de derechas o de centro, y luego unos cuantos zumbados e iluminados, que a veces convencen a la gente cabreada, pero no somos ni fachas ni rojos. España es, sorprendentemente, un país sensato, porque hemos tragado mucha mierda y sabemos de qué va eso de la mierda. Creo que Podemos puede ser un magnífico malo del libro, un impulso fresco y alucinante que revitalice la vida política en el país. Me da que el PSOE y el PP seguirán ahí mucho tiempo, pero también me da que van a tener que cambiar su forma de hacer política, porque si no, el coco, el malo del libro, se los comerá con patatas.
Dijo Pablo Iglesias que no quieren ser un partido anecdótico, sino que quieren cambiar cosas y gobernar. No creo que gobiernen, puede que sean bisagra en algún lado o saquen algún ayuntamiento pequeño e interesante, pero no gobernarán a lo grande. No obstante, sólo que se hable tanto de ellos ya es un gran cambio.
Entonces, ¿Quién es el bueno, quién es el feo y quién es el malo? Pues quién va a ser. Podemos. Desde el principio de la entrada, es el bueno, es el feo y es el malo. Y también yo. Y también tú, querido lector, que votas al PP, votas a IU, votas a CiU y a Bildu. Que haces voto útil a partidos corruptos, que votas con el corazón a los verdes que como mucho se llevarán un escaño, que luchas por la independencia de una región aunque todos los demás te dicen que será un fracaso, que votas a Podemos por venganza al PSOE que te ha decepcionado y traicionado, que te quedas en casa y no votas siquiera.
Somos el bueno porque somos la salvación de la democracia.
Somos el feo porque votamos sin pensar demasiado.
Somos el malo porque somos el cáncer de la democracia.