domingo, 1 de junio de 2014

Diario de viajes de Polonia: Día 8

Día 8 (12 Ag, Lunes)

Ruido de obra a las 9:30, caca. Desayunamos leche y galletas en un parquecito porque el albergue no tenía desayuno gratis. Fuimos a ver cosillas cercanas al albgergue, como un teatro de marionetas, que no era nada [ni siquiera entramos, de hecho no estábamos seguros de que fuese ese edificio], y algunas iglesias y cosas así. Fuimos al botánico de Wroclaw, que era bastante agradable, y conocimos un simpático ratoncillo al que dimos pan y llamamos Harold. Loren consiguió tenderle una trampa y lo metió en una bolsa, pero lo liberamos enseguida, aunque pensamos sinceramente llevárnoslo de viaje.
Después, fuimos a comer a un autoservicio que estaba enfrente de la universidad, y en el que se comía al peso. Era comida polaca, por lo que estaba razonablemente bien. Nos mola la comida polaca.
Luego, fuimos a un parque que estaba un poco lejos, y tuvimos que coger un tranvía. Como no sabíamos cómo comprar el ticket (siendo sinceros, tampoco preguntamos) nos montamos by the face. De todos modos, la mayoría de la gente no pagaba tampoco.
En el parque había una enorme fuente de esas de luz y agua y estuvimos remojándonos los pies… una hora y media o así. A las horas en punto había espectáculo de música y agua, y vimos dos. Tomamos el sol, miramos las nubes y jugamos a cartas. Una vez más, demostré mi ineptitud y mala suerte al jugar a escoba. La fuente estaba bastante bien, la verdad.
En ese mismo parque había un jardín japonés muy relajante en el que echamos el rato. Después de volver a coger el tranvía por la cara, cenamos en el albergue una rica sopa de remolacha (muy polaca) y arroz duro, salado y malo, con salchichas raras [nunca hicimos arroz bien, supongo que porque Lorenzo me dejaba hacerlo a mí]. Al menos habíamos pillado un yogur enorme muy rico para quitarnos el mal sabor de boca. Loren hizo notar que esta vez no habíamos cogido cerveza para variar.
Mañana a Poznan.
[No hay fotos de hoy. Eso es porque están en la cámara de Lorenzo, y por algún motivo se me olvidó copiar la carpeta necesaria. A cambio, esta foto tan maja de Lorenzo y una silla gigantesca que realmente es del día anterior]

Absurder por que sí. Lorenzo obviamente se quiso subir arriba pero no le dejé. Luego llegó un señor y se subió y Lorenzo me dijo "¡Pero si ese señor se ha subido! ¿Por qué no puedo yo?". Luego montó un numerito, se tiró al suelo a patalear y se acabó haciendo pis. Bueno, vale, en realidad no. Pero un señor se subió y nadie le dijo nada.



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