Análisis políticos no son algo que abunde en mi blog, pero qué demonios, si ya nada abunda en mi blog. Con tanto hablar de política estos días he sacado varias conclusiones, que me apetece contar por aquí. Voy a hablar de Podemos, el nuevo partido de izquierdas, en concreto extrema izquierda. ¿Extrema izquierda? Sí, porque propone cosas como democracia directa, aborto libre, salario máximo, renta básica para todos los ciudadanos, impuestos extra a los bancos, jubilación a los 60, devolver hospitales, educación, transportes y demás al Estado, eliminación de las diputaciones, reducción de privilegios a los diputados... y así otras tantas. Es por tanto, muy de izquierdas en cuanto a asuntos tanto sociales y económicos, claramente más que el PSOE y puede que hasta más que IU.
Pero lo más importante de este partido es que tiene un dirigente carismático, que deambula por diferentes cadenas y programas de televisión dando caña a otros políticos y tertulianos varios. Ha conseguido ganarse el respeto de la gente por su buen conocimiento de los datos, argumentos de peso y oratoria sobresaliente dada la escasez de auténticos oradores últimamente (no en vano es profesor de Ciencias Políticas). Al mismo tiempo, ha sido uno de las caras conocidas a favor del movimiento 15-M, lo que le ha dado más popularidad aún. Con poco presupuesto (Crowdfunding) ha sacado adelante su campaña electoral y ha conseguido 5 escaños, del orden de partidos más veteranos (y con aspiraciones más altas) como IU y UPyD.
Y ahora la gente no para de hablar de ello. En las cadenas de izquierdas todo el mundo lo aplaude y están eufóricos con la resaca de la victoria, y en las de derechas empiezan a lanzar pestes y a buscar trapos sucios y puntos débiles, o directamente a decir que son comunistas, anarquistas o peor. Y todo el mundo comenta que el bipartidismo ha muerto.
Bueno, también quiero hablar de Ingaterra, Francia, Dinamarca, de Suecia, Suiza, Austria, Noruega y Finlandia. Allí la extrema derecha ha ganado las elecciones o ha subido espectacularmente. En Grecia ha sido la extrema izquierda de Syriza, pero los neonazis han sacado un puñado de escaños. En Alemania incluso hay un partido neonazi que ha sacado uno. Neonazis en Alemania. Te cagas.
Por otra parte, tanto Syriza, como Podemos e IU, como el Movimiento 5 estrellas, han subido mucho en los países del sur. En Cataluña ha ganado Esquerra Republicana. De hecho en España los principales partidos, PP y PSOE no llegan al 50% de los votos, aunque la ley electoral les da suficientes escaños para gobernar entre los dos si hay una coalición. De hecho en Europa se habla de hacer una coalición entre estos dos grandes partidos europeos para frenar a las izquierdas y derechas radicales y anti-europeístas.
Mientras tanto, aquí en españa se habla de la ruptura del bipartidismo, y PP y PSOE empiezan a pensar en un lavado de cara. La gente no les quiere, está enfadada y sólo ve en ellos a los mismos de siempre que les llevaron a la crisis, que roban y que son lo peor que podrían ser. Por suerte para nosotros llega un señor con barba y coleta, soltando discursos ultrapopulistas que convencen a la gente y les inflaman el pecho de democracia fresca y reluciente, de libertad añorada y de justicia perdida. Un señor que mira a los ojos a la casta política y les amenaza con tirarles del podio. Ese pequeño pero gran partido es Podemos, junto con los avances sorprendentes de IU, no lo olvidemos, y amenaza con desequilibrar la balanza. La pregunta es, ¿Quién es el bueno, quién es el feo y quién es el malo?
Al principio pensé que el bueno debe ser Podemos, el feo el bipartidismo y el malo sea la ultraderecha, y me gustó. Pero luego discutí con la gente, leí cosas y me informé un poco. Y resulta que no es verdad. La verdad es que la democracia es débil, y los partidos extremos son la tiranía de los hombres malos.
Referencias a Pulp Fiction aparte, creo que los buenos somos todos los ciudadanos, los feos son los políticos actuales y Podemos y los demás ultras europeos de ambos lados son los malos. Los malos del libro, que hacen moverse a los buenos, les asustan y a la larga les motivan a ser valientes y hacer lo correcto.
No digo que lo correcto sea votar al PP o al PSOE, en absoluto, o al menos no hoy ni mañana ni pasado mañana. El feo tiene que desaparecer, porque tal y como están las cosas nadie necesita ya políticos inútiles y corruptos. Los partidos moderados necesitan una renovación, porque los partidos moderados son los que deberían gobernar, bajo la dura e incansable de los radicales idealistas. No es que Podemos no esté preparado para gobernar, sencillamente no creo que haya una mayoría en un país como España que vaya a votar a la extrema izquierda. En Grecia lo han hecho, diréis, pero os contestaré que el caso de Grecia es muy extremo. Pero aquí también estamos muy puteados, diréis, pero os contestaré que tengáis un poco de visión global y os saquéis la cabeza del ombligo, porque aunque estamos en la mierda, estamos mucho mejor que los griegos.
Además, nuestro país aún arrastra la lacra (¿o el don?) del miedo a los extremos. Los rojos y los fachas dan miedo. Somos de izquierdas, de derechas o de centro, y luego unos cuantos zumbados e iluminados, que a veces convencen a la gente cabreada, pero no somos ni fachas ni rojos. España es, sorprendentemente, un país sensato, porque hemos tragado mucha mierda y sabemos de qué va eso de la mierda. Creo que Podemos puede ser un magnífico malo del libro, un impulso fresco y alucinante que revitalice la vida política en el país. Me da que el PSOE y el PP seguirán ahí mucho tiempo, pero también me da que van a tener que cambiar su forma de hacer política, porque si no, el coco, el malo del libro, se los comerá con patatas.
Dijo Pablo Iglesias que no quieren ser un partido anecdótico, sino que quieren cambiar cosas y gobernar. No creo que gobiernen, puede que sean bisagra en algún lado o saquen algún ayuntamiento pequeño e interesante, pero no gobernarán a lo grande. No obstante, sólo que se hable tanto de ellos ya es un gran cambio.
Entonces, ¿Quién es el bueno, quién es el feo y quién es el malo? Pues quién va a ser. Podemos. Desde el principio de la entrada, es el bueno, es el feo y es el malo. Y también yo. Y también tú, querido lector, que votas al PP, votas a IU, votas a CiU y a Bildu. Que haces voto útil a partidos corruptos, que votas con el corazón a los verdes que como mucho se llevarán un escaño, que luchas por la independencia de una región aunque todos los demás te dicen que será un fracaso, que votas a Podemos por venganza al PSOE que te ha decepcionado y traicionado, que te quedas en casa y no votas siquiera.
Somos el bueno porque somos la salvación de la democracia.
Somos el feo porque votamos sin pensar demasiado.
Somos el malo porque somos el cáncer de la democracia.
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