miércoles, 9 de noviembre de 2011

Por qué el cielo es violeta

Si miras hacia el firmamento en un día con pocas nubes, verás el amplio cielo rodeando todo lo que conoces, y muchas cosas que de hecho no sabes que existen. Ves esa inmensidad azul ahí arriba. Pero ¿De verdad es azul? La respuesta es que no. Que el cielo no es azul, sino de un apagado violeta. Un descorazonador pero auténtico violeta. ¿Cómo es esto posible? Seguro que muchos creéis que miento. Bueno, yo tampoco lo creí en su día, y entonces recibí una lección de la cual aprendí bastante.

Esto es debido a que al llegar la luz blanca del sol a la atmósfera, interacciona con ella, produciendo lo que se llama scattering Rayleigh. Esto, abreviaré para los no iniciados en física, significa que al pasar la luz blanca a través de las moléculas de aire, devuelven una luz diferente. Las moléculas dispersan una intensidad proporcional al inverso de la longitud de onda elevada a cuatro. Esto, mis lectores, significa que a menor longitud de onda, mucha mayor intensidad dispersada. El color visible con mayor longitud de onda es el rojo, y luego naranja, amarillo, verde, azul y violeta. Por lo que el color de cuya luz mas se emite es el violeta. Y con mucho, por aquello de la potencia cuarta.

Entonces, ¿Por qué lo vemos azul?
Pues es sencillo. Nuestros ojos detectan los colores de una manera concreta. El amarillo es el color que mejor vemos, por eso es el color más brillante. De ahí a los lados, cada vez vemos menos los colores, hasta llegar al rojo y el violeta, que como ya hemos dicho antes, son los colores extremos que podemos ver.
Si se combina la intensidad de  los colores que nos llegan del cielo y la de los colores que nuestro ojo ve mejor, al final resulta que vemos el cielo de color azul, que es, de todos los colores del cielo, el que nuestro cerebro recibe en mayor cantidad.

De modo que no podemos confiar ni en algo tan claro para nosotros como que el cielo es azul, porque no lo es. Nosotros mismos somos una traba para conocer nuestro mundo, nuestro entorno. Si nuestros prejuicios e incapacidades nos impiden conocer, entonces ¿Cómo estar seguros de nada? Bueno, no hace falta dramatizar. El darnos cuenta de que las cosas no son como creemos debería ser bueno. Nos hará pensar en lo poco que sabemos y lo mucho que aún nos queda por saber. Y no creerse el dueño de la razón y el conocimiento siempre nos hará mejores personas. Además, el violeta tampoco es un color feo.

Esto no es una crítica, ni una clase de física o filosofía. Es sólo un pensamiento de los muchos que me surgen a diario. Quizá pueda decir que es una lección moralizante, o un intento de acercar mi psique al resto de la gente. No estoy seguro. Lo único que sé, es que me puse a escribir y esto es lo que salió. Una extraña amalgama de filosofía, física y lirismo que, seré sincero, a mí me suele encantar.
El cielo es violeta es el título de este blog, quizá porque me gusta encontrar la verdad que hay detrás de las cosas. Porque me gusta opinar de todo e intentar explicarlo todo. Porque creo que las cosas deben verse de varias maneras, y aunque la mía no tiene por qué ser la correcta, es la que me gusta.

Cualquiera que me conozca sabe que soy irritantemente narcisista y hasta egoísta. Por eso me gusta escribir, para sentirme mejor conmigo mismo. Si además consigo que alguien aprenda algo, piense algo o disfrute de algo, es posible que me sienta aún mejor conmigo mismo. Sólo espero no hacerlo mal, y que hay alguien que una vez lea esto piense que puede ser una buena idea esperar a ver qué más puede salir de esta cabeza enloquecida.

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