sábado, 28 de junio de 2014

Jardinería de problemas

Haber estudiado física me ha proporcionado una herramienta bastante útil en mi vida diaria: atacar la base de los problemas. Parece algo obvio, pero no lo es. No pretendo ponerme a chulearme y decir que la gente no sabe resolver sus problemas, por supuesto que no, pero a veces la manera de afrontarlos no es la más adecuada.
El proceso para resolver un poblema es, en mi opinión, el siguiente:

1/ Identificar cuál es el problema o cuáles son los problemas. No es algo tan fácil como parece, porque en la vida real uno se encuentra múltiples problemas entremezclados, o problemas que no parecen serlo, o incluso problemas que no parecen que lo son.

2/ Buscar la raíz y la base del problema. Nuevamente, más difícil de lo que parece, en ocasiones es hasta imposible detectar su raíz, es decir qué lo causa, pero siempre puedes saber cuál es base. Esto es, qué es lo que hace que ese problema te afecte. Hay que hacer un análisis de cómo es el problema, qué tenemos a nuestra disposición y qué podemos usar. En nuestro arsenal puede haber pinzas que impidan crecer algunas ramas, tijeras pequeñas de precisión, machetes romos, espejos, cuerdas, un cuaderno... incluso cacahuetes, tazas de café, pintura rosa y otras cosas que probablemente no sirvan para nada.

3/ No detenerse con las ramas. Los problemas van así, nacen con una raíz oculta y salen a la luz en forma de una base y luego se dividen en múltiples ramas. Muchas veces si lo dejas crecer, va a crecer indefinidamente. Las ramas son lo que más molesta, y lo que la mayoría de la gente intenta eliminar. Perder el tiempo con las ramas puede no servir de nada porque seguirán creciendo. Por supuesto casi siempre habrá que eliminarlas para avanzar, pero no es ése el objetivo, hay que recordarlo.

4/ Buscar el camino más rápido a la base. A veces el camino más directo es imposible por que hay ramas en medio, y puede que esas ramas sean tan espesas que no podamos cortarlas sin que salgan otras. Es importante darse cuenta que se ha llegado a un callejón sin salida, así que es recomendable buscar otro camino. Anotar lo que sabemos y avanzar por otro lado con las herramienas que dispongamos. Igual nuestras pinzas no son útiles con ramas demasiado gruesas, igual nuestras tijeras de precisión no pueden cortar los conjuntos de ramas demasiado densos en el tiempo suficiente, igual desde donde estamos no se ve la base. Hay que analizar desde diferentes perspecttivas para buscar la idea, el camino más rápido, que no tiene por qué ser el más corto.

Lo más importante es siempre identificar cuál es la base de los problemas. Cuando te plantas frente a problemas de física y matemáticas acabas desarrollando un método para resolverlos que se puede extrapolar en general a cualquier otra rama. Hay que ser preciso, conciso y directo. Hay que saber cuándo se está en un callejón sin salida y probar otro ángulo. Hay que tener en cuenta problemas anteriores y cómo se resolvieron. Todo suena muy obvio, pero en la vida real es muy normal que la gente no haga nada de esto, y se quede atascada en las ramas más entrelazadas del problema, o que sencillamente se dedique sólo a podarlo cada poco tiempo para que no moleste demasiado, creyendo que así está resuelto.

jueves, 26 de junio de 2014

Diario de viajes de Polonia: día 8 (fotos)

El título lo dice todo: fotos!! He recuperado las fotos que no tenía del día 8. Dejo aquí algunas, y prometo seguir avanzando con el resto del diario.


Harold, el ratoncillo que capturamos con galletas. Casi nos lo llevamos de viaje.

Loren en uno de los dos parques que visitamos ese día. No caigo cual. 
Para que veáis que Harold no vivía dentro de la bolsa de galletas, lo cogimos realmente.

Este sí se cual es. Es el parque japonés. Memoria de elefante.

La fuente aquella, y yo con mis mejores pintas.

Foto obligada en un baño con dobles espejos. Gestos del ghetto innecesarios, pero bueno.

Noche y grunge en las proximidades de Julio

Noches así, en las que estás tan sereno y hace un tiempo tan bueno que podrías mantenerte despierto haciendo cosas por la calle sin problemas no abundan. Por eso me gusta quedarme un rato a charlar por aquí antes de irme a casa.

Creo que la quise todo lo que alguien como yo podía querer a alguien. No estoy seguro, igual aún no me he saturado porque dicen que cuando ocurre te das cuenta. Sinceramente, espero que sea así, ya que si no soy un ser un tanto lamentable.

También le tengo miedo a la oscuridad y a los maizales, no me preguntes por qué. Las hojas de los maizales cortan, y es agobiante. No creo que haya visto ninguna película de miedo en la que haya asesinos en los maizales, pero seguro que hay alguna porque si no no se explica que tanta gente les tenga miedo, el mío es como el miedo de una presa con un depredador. Me gusta ver lo que hay a mi alrededor.

Los líos salieron solos. Yo creo que me comporté lo mejor que supe, y las cosas acabaron bien, aunque el que salió escaldado fui yo. No creas que me molestó mucho, porque aunque está claro que no me salieron bien las cosas, me queda la sensación de que me porté bien. Desde luego mejor que la otra vez.

Todo eso son gilipolleces. La gente considera la física cuántica como magia potagia, y la usan como excusa para cualquier cosa. Mira, nadie puede comprender la física cuántica porque no tiene sentido para nosotros, pero yo creo que se puede al menos aprender y más o menos entender. Joder, son sólo reglas matemáticas y abstracciones y PUM, tienes tus putos resultados, que es lo que quieres. La gracia de la cuántica es que pueden ocurrir muchísimas mierdas ahí abajo mientras no miras, pero cuando vas a mirar, está todo tranquilo y ves una cosa u otra. Menudas fiestas se montan los cabrones. Y no, no es todo al azar, porque como te digo son reglas matemáticas que puedes calcular, así que puedes apañarlo para que lo que salga sea lo que quieres. En eso consiste todo el asunto.

Pues no sé, tío. Prefiero las cosas como están. Arriesgarse ahora puede ser tirarlo todo por la borda, e igual prefiero navegar así. La compañía es agradable y no creo que intentar hacerla más agradable con el riesgo de quedarme sólo merezca la pena. Pero hay veces que no sé que pensar y lo mandaría todo a la mierda por la posibilidad.

Creo que de niño no fui muy niño. Igual por eso me faltan piezas de cómo actuar en ciertas situaciones normales.

Bueno, me voy a casa. Escucharé el grupo ese que me dijiste. Buenas noches, tío.

martes, 10 de junio de 2014

Nuestras revoluciones están muertas, sólo quedan pataleos y berreos

Gamonal. Can Vies. Son nombres que resuenan porque son "victorias" del pueblo contra el gobierno opresor. Fíjense, fíjense que he puesto comillas a la palabra "victorias". Oh, pero si allí ganamos, ¿no? En Gamonal el alcalde paralizo la obra, igual que en Can Vies. Luego ganamos.

Pero no olvidemos que los ayuntamientos claudicaron tras violentas revueltas vecinales. Los intentos pacíficos, diplomáticos y tranquilos de llegar a una conclusión positiva fueron ignorados. Pasa en general con las manifestaciones actuales, hasta que no hay ostias no se les hace caso. Y entonces, se les hace mucho caso. Igual que con los escraches y demás broncas ciudadanas que dan mucho miedo y ponen las palabras ETA y Hitler en boca de los medios.

Así que las cosas son claras, o bien desde el gobierno se tiene que hacer caso a la gente cuando está calmada, o tienen que ignorar a los violentos, porque si no el mensaje es obvio. Es lo mismo que lo de no negociar con terroristas, el gobierno no debe promover actos violentos de ningún tipo, y esta clase de "victorias" son en realidad victorias de la agresividad frente a la diplomacia, de la violencia frente a las palabras, del descontrol frente al buen gobierno, del "mierda mierda mierda se nos ha ido de las manos" frente al "sabemos lo que hay que hacer".

La pasividad del gobierno frente a las buenas intenciones ciudadanas, y su rápida actuación contra la histeria colectiva es un problema serio. Los padres que hacen caso a sus hijos sólo cuando gritan y berrean son malos padres. Aunque claro, nadie dijo que nuestro gobierno fuese bueno.

Es el problema de las nuevas revoluciones ciudadanas. El 15M desde luego ilusionó a la gente, pero ya está. En una era en la que la gente puede protestar sin enseñar la cara y sin comprometerse, desde Twitter y Facebook, donde todas las opiniones parecen contar porque en Internet no se puede distinguir a un Doctor de un quinceañero, las revoluciones ciudadanas tienen horchata aguada en las venas. La gente sale a la calle gritando, con consignas sacadas de Twitter y carteles con memes y chistes, y luego llega esa gente que disfruta pegando a policías y rompiendo cosas. Y después, nada.

Estas "revoluciones" (he vuelto a usar comillas, fíjense) no son nada. No aspiran a nada. Son pataleos y berreos de gente triste porque, reconozcámoslo, nuestra sociedad es triste. Desde pequeños nos dijeron que podríamos ser cualquier cosa, y nos lanzamos a estudiar lo que nos gustaba. Somos la generación con mejores Filósofos, Filólogos, Físicos, Músicos, Biólogos, Psicólogos, Historiadores, Matemáticos, Periodistas y Artistas de la historia... pero eso no es lo que la sociedad necesita. Por eso, nosotros los Graduados y Licenciados en Falsos Sueños, con un Máster en Aspiraciones Nebulosas y un Posgrado en Autoestima Socialmente Aceptada, hemos intentado doctorarnos en Promesas de Futuro pero nos han denegado la beca por tener una media muy baja en Dura Realidad.

Somos esa generación sin rostro, porque de foto de perfil tenemos un gato con gafas de sol y frases graciosas en nuestra bibliografía. No somos la famosa Generación Perdida, sino la Generación Que Ve El Mundo Cambiar Y No Sabe Qué Hacer. Miramos las fotos de vacaciones de nuestros contactos y pensamos que son demasiado felices. Rebuscamos entre las nuestras en busca de las mejores, porque nadie quiere compartir sus momentos aburridos, y las posteamos. Damos buenas noticias por Facebook, usamos Demasiadas Mayúsculas para que Ciertos Eventos sean más importantes que otros. Filtramos nuestras vidas, porque las vidas filtradas de los demás nos hacen sentirnos inferiores.

Y nos quejamos. Salimos a la calle, imprimimos carteles que pegamos por ahí. Somos infelices, y como nuestro gobierno es una patata con barba que no sabe pronunciar bien la letra S nos enfadamos. Mientras, en otros países se fusila a gente por las calles por ser homosexuales pero eso es lo de menos. Nosotros lo pasamos muy mal y nadie nos contrata. En a tienda de zapatos de abajo no quieren un Doctor en Filología de las Lenguas Muertas pero Hermosas, sino alguien que cobre menos de lo que queremos cobrar y trabaje de algo aburrido que no soportaríamos. Porque hemos perdido muchísimos años de nuestra vida en carreras y sueños que nadie más perseguía y a nadie más interesaban. Y nos quejamos.

Hemos estado soñando por encima de nuestras posibilidades. Echa la culpa a tus padres que te decían que podrías hacer cualquier cosa, que lo importante es ser feliz. Cuando tu meta es ser feliz, el camino te disgusta porque no buscas disfrutarlo. Y encima el gobierno no te hace caso, no te representa, así que coges un ladrillo y te cargas el escaparate de un banco en el que trabajan otros Licenciados que no tienen la culpa de lo que te pasa. Pero un señor muy rico y muy lejos sí. O quizá no, quizá sólo tuvo mucha suerte de Estar Ahí porque Tú habrías hecho Lo Mismo de poder estar en Su Lugar. Quizá los ideales se mueren cuando cumples cierta edad y alcanzas cierto salario, y quizá por eso tenemos unos ideales tan firmes y acusamos al sistema de estar obsoleto.

Nos duele pensar que somos un pequeño porcentaje de la sociedad, y que no se puede cambiar un sistema tan bien y firmemente establecido. En las encuestas gritamos de felicidad cuando el partido más antisistema de los que hay ha sacado muchos escaños, aunque ignoramos el hecho de que eso no cambia nada. Sólo otro payaso diferente al que votar en el mismo circo en el que sólo tratamos de reír un poco. El cambio es posible, pero gradualmente, y nosotros tenemos prisa. Puede que en una o dos generaciones las cosas cambien, pero nosotros tenemos prisa. Queremos que todo cambie ya, queremos que nos hagan caso. Por eso no podemos esperar cuatro años para hacernos oír y salimos a la calle a llorar con la cabeza tapada, con una máscara de un personaje de una película.

Pero oye, que fotos más chulas quedan cuando se llena la Puerta del Sol con más de 200.000 personas. Aunque no olvidemos que a celebrar la final de la Champions fue mucha, mucha más gente, y eso que medio Madrid la había perdido. Madrid viven más de 4 millones de personas, una manifestación de 200.000 personas es el equivalente a que cinco personas en un curso de 100 protesten porque van a poner los exámenes en fin de semana y haya que aprobar con un 8 sobre 10, y los otros 95 no digan nada, o incluso apoyen la moción entre murmullos sentados, y se quejen de esos 5 pesados de siempre.

Las revoluciones están muertas, y eso el gobierno lo sabe. Por eso no hace caso a las manifestaciones, porque prefiere que estallen solas y la gente llore de rabia, y entonces ya se habla. O quizá son tontos. Ya sabes, no hay que achacar a la maldad lo que puede explicarse por la estupidez.



domingo, 1 de junio de 2014

Diario de viajes de Polonia: Día 8

Día 8 (12 Ag, Lunes)

Ruido de obra a las 9:30, caca. Desayunamos leche y galletas en un parquecito porque el albergue no tenía desayuno gratis. Fuimos a ver cosillas cercanas al albgergue, como un teatro de marionetas, que no era nada [ni siquiera entramos, de hecho no estábamos seguros de que fuese ese edificio], y algunas iglesias y cosas así. Fuimos al botánico de Wroclaw, que era bastante agradable, y conocimos un simpático ratoncillo al que dimos pan y llamamos Harold. Loren consiguió tenderle una trampa y lo metió en una bolsa, pero lo liberamos enseguida, aunque pensamos sinceramente llevárnoslo de viaje.
Después, fuimos a comer a un autoservicio que estaba enfrente de la universidad, y en el que se comía al peso. Era comida polaca, por lo que estaba razonablemente bien. Nos mola la comida polaca.
Luego, fuimos a un parque que estaba un poco lejos, y tuvimos que coger un tranvía. Como no sabíamos cómo comprar el ticket (siendo sinceros, tampoco preguntamos) nos montamos by the face. De todos modos, la mayoría de la gente no pagaba tampoco.
En el parque había una enorme fuente de esas de luz y agua y estuvimos remojándonos los pies… una hora y media o así. A las horas en punto había espectáculo de música y agua, y vimos dos. Tomamos el sol, miramos las nubes y jugamos a cartas. Una vez más, demostré mi ineptitud y mala suerte al jugar a escoba. La fuente estaba bastante bien, la verdad.
En ese mismo parque había un jardín japonés muy relajante en el que echamos el rato. Después de volver a coger el tranvía por la cara, cenamos en el albergue una rica sopa de remolacha (muy polaca) y arroz duro, salado y malo, con salchichas raras [nunca hicimos arroz bien, supongo que porque Lorenzo me dejaba hacerlo a mí]. Al menos habíamos pillado un yogur enorme muy rico para quitarnos el mal sabor de boca. Loren hizo notar que esta vez no habíamos cogido cerveza para variar.
Mañana a Poznan.
[No hay fotos de hoy. Eso es porque están en la cámara de Lorenzo, y por algún motivo se me olvidó copiar la carpeta necesaria. A cambio, esta foto tan maja de Lorenzo y una silla gigantesca que realmente es del día anterior]

Absurder por que sí. Lorenzo obviamente se quiso subir arriba pero no le dejé. Luego llegó un señor y se subió y Lorenzo me dijo "¡Pero si ese señor se ha subido! ¿Por qué no puedo yo?". Luego montó un numerito, se tiró al suelo a patalear y se acabó haciendo pis. Bueno, vale, en realidad no. Pero un señor se subió y nadie le dijo nada.



Diario de viajes de Polonia: Día 7



[Sí, continúo el diario de viajes, mucho tiempo después. Igual ya ni la gente se acuerda de qué iba esto. Bueno, ahí va, y con fotos y todo oye.]

El paisaje Polaco al que nos acostumbramos

Día 7 (11 Ag, Domingo)


Antes de salir de Krakow, fuimos al centro a ver si encontrábamos algún souvenir. También nos pasamos por unos puestos para pillar unos pieroguis [comida típica de Polonia similar a empanadillas blandas o a dim-sum]. Luego, al tren a Wroclaw, son 5 horas y media, esperemos no tener problemas.
Guille pidiendo los coloridos pieroguis

Llegamos a Wroclaw y la ciudad nos gustó. Era más colorida que Varsovia y Cracovia, y en cierto sentido menos turística. No obstante, tiene un montón de iglesisas y sitios interesantes que ver, y como ciudad universitaria, da que tiene mucho ambiente joven.
El albergue es curioso. La recepción está en la planta 5 y las habitaciones en las plantas 3 y 4, y sólo se puede acceder a ellas con llave a través del ascensor. Las habitaciones son espaciosas y los baños aún más. 
Salimos a ver un poco la ciudad y nos encontramos a una pareja de españoles que yavims en Auschwitz, que casualidad. Cenamos macarrones con atún y tomate, y jugamos futbolín un rato, y a dormir.


Un río. Y yo tosessi
Loren y la plaza. Precioso todo.
Y esto son estatuas. Al otro lado del paso de cebra re-emergen. Curioso.


Pero que coj... ¿¿ERA NECESARIO, LORENZO??