domingo, 26 de agosto de 2012

Un buen momento para nacer


Hace poco me hice una pregunta: ¿Es este un buen momento en la historia para estar vivo? ¿Mi vida transcurrirá en una buena franja histórica?

Bueno, lo primero es decidir a qué me refiero con un buen momento de la historia. Está claro que respecto a nivel de vida, es el mejor que ha habido hasta ahora. Por mucho que nos duela la democracia actual, sigue siendo mejor que lo que había hace 40 o 50 años, y está claro que las comodidades actuales, la medicina y similares, pese a lo mucho que nos quejemos de ellas, son mejores y mejores año tras año.

La ciencia sigue en su mejor momento. Puede que no estemos en el pináculo de los descubrimientos, como ocurrió a principios del siglo pasado, pero cada día grandes mentes y grandes trabajadores de la ciencia descubren miles de cosas nuevas. Igual ya no se pueden descubrir cosas como la vacuna de la viruela, o la gravedad, pero aún así el universo sigue siendo un misterio que vamos despejando poco a poco. Y debajo de cada nuevo descubrimiento, surgen nuevas ramas del conocimiento por avanzar. La astrofísica no deja de preguntarse qué es la materia oscura, y el descubrimiento del genoma humano a principio del siglo XXI ha potenciado la imaginación de toda una nueva generación de médicos, biólogos y biotecnólogos.

Internet, además de vídeos de gatos, pornografía y Facebook, también incluye obras maestras de la sabiduría. Wikipedia, por ejemplo, y pese a todas las críticas, es una auténtica biblioteca de conocimientos, y eso si no profundizamos a páginas webs más técnicas. El potencial de una conexión entre todas las personas aún está inexplorado. El futuro de la informática y la Red sólo puede traer fascinantes sorpresas.

Y si bien los científicos, ingenieros e informáticos aún tienen mucho emocionante trabajo por delante, no son los únicos para los cuales el día de hoy no sea el mejor que podían haber pedido. La crisis económica, social y moral que es portada de casi todos los días de nuestras vidas también puede ser vista como una fuente de oportunidades. El cambio es bueno, y el mejor momento para cambiar es por supuesto cuando las cosas van mal. Cuando se descubren los errores del sistema, hay que asegurarse de remediarlos. Quizá el estado del bienestar esté conseguido, y no haya muchos más derechos que conseguir, pero está claro que estos días son buenos para las Revoluciones. Sea en las soleadas plazas del sur de Europa, o en las áridas calles del norte de África.

Los corazones idealistas ven llegar su momento de actuar. Es un buen momento para soñar y luchar por los sueños. Tenemos las herramientas para hacerlo, muchas más de las que había hace doscientos años, pero nos falta el impulso. No nos morimos por pensar lo que pensamos, por lo que no parece un asunto de vida o muerte ver nuestros deseos cumplidos. No obstante, en otros lugares las Revoluciones implican dolor, guerra y muerte, pero ahí están, luchando y triunfando frente a la pasividad de nuestras ciudades primermundistas.

Quizá al no ver más allá de nuestro ombligo pensamos que ya nadie lucha por la libertad, por los sueños y por los derechos de las personas. Pensamos que nos da igual a todos. Pero más allá de nuestras fronteras, sigue ardiendo la llama de los idealistas, lejos de nuestros helados cinismo y civismo.

Que sea un buen o un mal momento, a mi parecer, depende de nosotros mismos, los que vivimos estos instantes, y que debemos hacer de este mundo uno mejor, y de esta época, una época de cambio y crecimiento en todos los sentidos. Siempre es un buen momento para esforzarse y querer cambiar el mundo, sólo se necesitan sueños, valor y constancia.

Hay muchas maneras de plantearse si hemos nacido en la época adecuada, en un buen momento. Bueno, mi opinión es clara. ¿Y la vuestra? ¿Sois hijos de vuestra época o preferís pensar en el pasado o el futuro, en los cuales por cierto no vivís?

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