La segunda es una gorila llamada Koko, que utilizaba el
lenguaje de signos para cosas tan humanas como insultar o mentir. Por ejemplo,
a veces llamaba a su cuidador “diablo estúpido”, o le echaba la culpa de cosas
que ella misma había roto, de una forma obvia y cómica.
Koko además desarrolló un curioso sentido del humor
alrededor de su oreja. Combinaba términos como “beber” o “comer” con “oreja”
confundiendo a sus cuidadores y provocando una gran diversión en ella. A veces
llamaba a su oreja “boca de mentira”, y le pedía a los cuidadores que le diesen
la comida por su “boca de mentira”.
Otras curiosas anécdotas de Koko sólo corroboran su
imaginación, como cuando se puso un tubo de cartón en la nariz y dijo “Koko
elefante”. Otro caso fue el de un guacamayo al que Koko cogió miedo y puso el
nombre de “Devil Tooth”, es decir “Colmillo Diabólico” en referencia al pico
afilado del loro.
Koko es conocida por haber tenido varias mascotas,
principalmente gatos. Es un comportamiento ya demasiado humano como para que no
nos haga pensar, otra vez, por qué seguimos creyéndonos tan especiales. Un día
Koko pidió a su cuidador un gato, y le dejaron elegirlo. Escogió un gato gris
que no tenía cola, y le llamó “All Ball”, es decir, “Todo Redondo”. Un día el
gato se escapó y un coche lo atropelló. Al darle a Koko la noticia de que All
Ball se había ido, ella contestó “Mal triste mal” y “Llorar triste”.
Estas anécdotas e historias entretenidas no son más que
eso, anécdotas e historias entretenidas. Sólo una recopilación de cosas que he
leído por ahí, y me llamaron profundamente la atención, así que quise compartir
con vosotros. Igual reflexionáis acerca de lo mismo que hice yo cuando las leí
en su día.
Maldita humanidad que nos hace elevarnos por encima de las
simples bestias, cuando no somos más que monos calvos. Monos calvos que odiamos
al resto de los monos, relegándolos a la posición de criaturas estúpidas que
comen plátanos y hacen cosas graciosas para nuestro divertimento.

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