jueves, 26 de julio de 2012

Las Orgías Secretas y los Electrones Traviesos


El otro día leí por ahí un caso interesante. Se hablaba de casos de recurrencia naturales, llegando a bucles infinitos, y para mi sorpresa, salió un asunto de partículas que me llamó mucho la atención.

El caso es el siguiente: tenemos un electrón yendo de A hacia B. En ese trayecto, genera un fotón virtual (esto es, que el electrón lo crea y lo reabsorbe antes de llegar a B, por lo que no podemos medirlo).

La idea está en que este fotón, en su camino virtual, genere un positrón y otro electrón. Es decir, una partícula y su antipartícula.

Para los físicos de partículas: no os agobiéis porque sea un solo fotón… podemos suponer, por ejemplo, que no estamos en el vacío, o que se generan 2 fotones virtuales. Por otra parte, suponemos que el electrón viaja a gran velocidad, y que de ahí surge la energía para generar los fotones tan energéticos. La discusión no está en eso.

Teniendo en cuenta la nota añadida, esto es posible, siempre y cuando ese par de partículas se aniquile más adelante y nos devuelva el fotón, que será reabsorbido por el electrón inicial antes de llegar a B.

De modo que tenemos un electrón (lo llamaremos e) que ha generado un electrón (e’) y un positrón (p’)… pero este segundo electrón puede emitir un fotón virtual que genere de nuevo otro par (e’’ y p’’) y ese tercer electrón, igualmente hacer lo propio (e’’’ y p’’’), de modo que podríamos tener una ingente maraña de partículas viajando de A hasta B, entrelazadas entre ellas, como madres e hijas.

Este enjambre de partículas en cierto momento, y antes de llegar al punto B (punto en el que mediremos), arreglará el lío que han montado aniquilándose los pares electrón-positrón y dejándonos de nuevo con nuestro solitario electrón, llegando al punto B con una sonrisa inocente, como si la orgía de fotones alocados y lascivos pares explosivos no hubiese ocurrido…

En cierto modo (si no me equivoco, ya que mi conocimiento en partículas es reducido) sí podemos saber qué ha hecho nuestro electrón travieso. Hay modos de calcular y predecir todas las acciones antes comentadas, ya que, como es obvio, algo habrá ocurrido. Algo habrá afectado al universo, aunque en B no midamos nada más que nuestro e sonrosado y solitario.

Por supuesto, cuanto más nos alejamos del e original, menos probable es que ocurran las transiciones, y por tanto aportan menos al cálculo final. De hecho, con quedarnos en un primer nivel (e’ y p’) suele ser suficiente (ey, somos físicos, vamos a matar términos de alto orden).

Pero, con una ínfima probabilidad, ahí está esa maraña de partículas virtuales e imaginarias, jugando, saltando y chocando unas con otras. Y todo ello ha salido de un único electrón mientras no lo medíamos. Imaginad todo lo que ocurre cuando no miramos. Todas las maravillas que nos estamos perdiendo. Todas las travesuras que la naturaleza nos oculta amparadas en su principio de incertidumbre.

Que rabia. Es como una fiesta a la que no estamos invitados, en las que sabemos que todo el mundo se lo pasa genial (y acaban aniquilándose mutuamente, que en el reino subatómico debe ser como echar un polvo) y ocurren cosas maravillosas. 

Aún así, esto sólo es otra muestra de que el mundo sigue siendo un lugar fascinante.

domingo, 22 de julio de 2012

La risa de los monos: Koko


La segunda es una gorila llamada Koko, que utilizaba el lenguaje de signos para cosas tan humanas como insultar o mentir. Por ejemplo, a veces llamaba a su cuidador “diablo estúpido”, o le echaba la culpa de cosas que ella misma había roto, de una forma obvia y cómica.

Koko además desarrolló un curioso sentido del humor alrededor de su oreja. Combinaba términos como “beber” o “comer” con “oreja” confundiendo a sus cuidadores y provocando una gran diversión en ella. A veces llamaba a su oreja “boca de mentira”, y le pedía a los cuidadores que le diesen la comida por su “boca de mentira”.

Otras curiosas anécdotas de Koko sólo corroboran su imaginación, como cuando se puso un tubo de cartón en la nariz y dijo “Koko elefante”. Otro caso fue el de un guacamayo al que Koko cogió miedo y puso el nombre de “Devil Tooth”, es decir “Colmillo Diabólico” en referencia al pico afilado del loro.



Koko es conocida por haber tenido varias mascotas, principalmente gatos. Es un comportamiento ya demasiado humano como para que no nos haga pensar, otra vez, por qué seguimos creyéndonos tan especiales. Un día Koko pidió a su cuidador un gato, y le dejaron elegirlo. Escogió un gato gris que no tenía cola, y le llamó “All Ball”, es decir, “Todo Redondo”. Un día el gato se escapó y un coche lo atropelló. Al darle a Koko la noticia de que All Ball se había ido, ella contestó “Mal triste mal” y “Llorar triste”.

Estas anécdotas e historias entretenidas no son más que eso, anécdotas e historias entretenidas. Sólo una recopilación de cosas que he leído por ahí, y me llamaron profundamente la atención, así que quise compartir con vosotros. Igual reflexionáis acerca de lo mismo que hice yo cuando las leí en su día.

Maldita humanidad que nos hace elevarnos por encima de las simples bestias, cuando no somos más que monos calvos. Monos calvos que odiamos al resto de los monos, relegándolos a la posición de criaturas estúpidas que comen plátanos y hacen cosas graciosas para nuestro divertimento. 

miércoles, 18 de julio de 2012

La risa de los monos: Washoe


La risa.
¿Qué es? ¿Qué utilidad biológica tiene? ¿Por qué se produce? ¿Hay alguna forma de provocarla con una seguridad del 100%? ¿Es el humor absolutamente abstracto, sólo comprensible por una mente humana, o es una realidad física?
Es un tema que siempre me ha interesado. El sentido del humor es otra de esas cosas que no parecen tener una función biológica, pero no obstante, está ahí. Y lo agradezco.

La risa es uno de los atributos que se le suelen dar a los chimpancés. Los monos tiran cosas y se ríen constantemente, ¿Verdad?
A mí eso me intriga aún más, ya que atrae más interés sobre el hecho de que el humor es algo real.
También es cierto que los chimpancés, nuestros queridos hermanos en el  99% de los genes, se parecen más a nosotros de lo que pensamos. Es más, se sabe que un chimpancé puede pensar y comprender términos abstractos.
Si, si. Un chimpancé entrenado sabe hacer juegos de palabras, sabe mentir, y sabe interpretar un lenguaje.

Os voy a hablar de unos simios de los cuales yo ya había leído anécdotas interesantes, y me fascinaron. Estos simios (chimpancés y gorilas), más o menos famosos, han enternecido a mucha gente por su inteligencia, aunque también han provocado escalofríos por la misma, ya que nos hacen recordar que no somos más que monos, y que nuestra cacareada mente superior capaz de comprender el abstracto y trabajar en él, no es única.



La primera, Washoe, era (murió a los 42 años en 2007) una chimpancé que disfrutaba de juegos como empujar a alguien e irse corriendo riéndose, o irte a dar un objeto y quitarlo antes de que lo cojas, con mucha hilaridad por su parte. Pero Washoe tiene el honor de ser el primer simio que se ha comunicado con seres humanos mediante un lenguaje: el lenguaje de signos. Washoe utilizaba este lenguaje de manera simple para pedir cosas (“comida”, “agua”) pero también para hablar con su cuidador Roger y dejarnos sorprendentes momentos.

Por ejemplo, Washoe a veces encadenaba las palabras “Roger cosquillas Washoe” para pedirle a su cuidador que le hiciese cosquillas, pero una vez su cuidador probó a hacer los gestos “Washoe cosquillas Roger”. Tras una pausa de desconcierto, Washoe sonrió y se abalanzó sobre su cuidador para hacerle cosquillas.

Este hecho, si lo analizamos, es sorprendente. Quiere decir que Washoe comprende cada palabra por separado, y su mente introduce relaciones lógicas con el lenguaje, tales como “sujeto, verbo, complemento”.

Washoe no sólo comprende que al hacer esa cadena de gestos recibe cosquillas, o agua, o comida. Comprende el lenguaje y sabe utilizarlo.

Otras muestras de que Washoe comprendía el lenguaje de una manera natural, pululan por Internet (ya dije que era conocida). Por ejemplo, para hablar de un  “Termo”, como Washoe no conocía una palabra para hablar de él, lo llamaba “taza metal beber”.

Y mi favorita: Una vez se le dijo a Washoe “Tú yo fuera vamos” (es decir, que se iban y que le acompañase) y ella contestó: “OK pero ropa primero” y se puso una chaqueta, imitando el comportamiento de los humanos, y expresándolo con palabras. A mí, personalmente, cosas así me hacen sentirme muy estúpido de ser humano y decirlo con tanta grandilocuencia.