Esta será mi última entrada de este blog. El cielo es violeta ha sido un poco una
forma de desahogarme durante años, de contarle a la masa templada e inerte mis
ideas. Mi forma de vomitar bilis aguada en el más aguado mar, como queriendo
cambiar su acidez con mi amargura. Será larga, porque tengo mucho de qué
hablar antes de abortar.
El cielo es violeta también pretendía ser mi forma de
hablar a un interlocutor que no me contestase, queriendo al mismo tiempo
respuesta y silencio por su parte. Necesito una respuesta a mis quejas, aspiraciones,
sueños y pesares porque me da miedo el silencio. Prefiero el silencio porque
las respuestas me dan aún más miedo.
En este tiempo he escrito poesía. Algo más de 300 páginas
repartidas entre varios PDFs que sólo unos cuantos han podido leer, y cuyo
ritmo de escritura se ha reducido hasta llegar a cero en este último año. He
dejado de escribir, tanto en prosa como en verso, y eso me entristece porque
siempre he pensado que tengo mucho que decir y aportar al mundo. O eso pensaba.
Los años me han hecho darme cuenta de que la mayoría de la
gente no tiene intención de escucharme, otro grupo menor gente quiere
contradecirme sin conocerme, y un porcentaje aún menor está interesado en lo
que digo, pero tampoco me responde. Los demás, no son gente. Son mi gente, y para ellos este blog es
innecesario porque no hay nada en él que no les haya regalado antes.
Este blog emitía el brillo pálido de cómo creo que soy cuando
nadie mira, pero he descubierto que no me da ningún placer ser una luciérnaga
solitaria, brillando en una frecuencia que sólo algunos ojos pueden detectar.
No porque los demás estén ciegos, sino porque prefieren otras luces. No soy
especial, mi gente no es especial, la gente no es especial, los estorninos uno
a uno no son relevantes en la gran nube que al cagar deja media Roma hecha un
asco.
No puedo sino considerar este blog como una victoria temporal
con cierto uso en una etapa de mi vida, pero un fracaso actualmente a nivel
personal. Ya no me place mirar y hablar al vacío, contándole mis vivencias e
ideales personales porque estoy harto de que el vacío me mire y se calle. En un
momento eso era relajante, anestesiante, casi placentero, pero ahora ya no.
Voy a dejar mis asuntos personales para mis personas, y voy a regalar otras cosas a las otras personas. Quiero seguir aportando
cosas al abismo pero no ya mi propia forma de ser, que resuena mejor con las
personas con las que resuena bien, sino otros proyectos. Quiero hacer un blog
de divulgación científica, que incluya la física más raruna que tanto me hace
sentirme vivo, útil y poderoso. Por ejemplo.
Mis vivencias personales las incluiré en un libro que quiero
escribir sobre mi vida, por pretencioso que parezca. En vez de un desagradecido
blog de internet, amontonaré pensamientos en un libro hasta que salga algo que
se parezca a mí mismo.
Punto y aparte.
También quiero aprovechar este momento para hablar de
política. Ahora mismo es un tema fascinante, el momento más interesante en la
vida política del país desde la restauración, según mi punto de vista. Soltaré
un último vómito con un par de arcadas acerca de mi opinión, y con ello cerraré
una etapa y me sacaré algunos gargajos que tengo en el pecho.
Primero, el sistema actual está podrido. Los partidos
tradicionales se han enquistado en sus posiciones de poder, en los
ayuntamientos y comunidades que llevan gobernando más de dos legislaturas,
generando una red de ayudas y contratos y mierdas muy típica de los españoles.
Ese yo te echo una mano si me la devuelves después, que impregna nuestra forma
de ser. El resultado: corrupción y ineficiencia.
Segundo, PODEMOS. Es para muchos la gran esperanza para
limpiar la pringosa red de mugre y caspa que ha ido creciendo en España, pero
yo no termino de verlo. El impulso inicial de PODEMOS vino por la izquierda
dura, para ganarse a los votantes de esa rama, apelando a los jóvenes, los
oprimidos y los pobres. PODEMOS apareció poco después del movimiento indignado
del 15-M, lo cual es importante. Antes, la única manera de extender ideas en
masa en este país era mediante radio, televisión y periódicos, y por ello los
grandes poderes políticos del país se habían acercado a los mismos para
asegurar su control, directa o indirectamente. Si un partido quiere tener una imagen,
debía o bien estar relacionado con Batasuna/Independentistas (mala prensa para
ellos, pero prensa al fin de al cabo), o tener una cuota de poder enorme, que
obviamente no podía hacerse sin los medios. Perfecto para nuestros amigos del
PP, PSOE, CiU o PNV.
Pero entonces Alan Turing se suicidó hace 60 años y sus ideas
se hicieron carne. La luz se hizo en algún lugar y nacieron la informática e
Internet, una plataforma abierta a todos, que se hizo omnipresente con los
años, hasta el punto de que desde hace unos años todo el mundo está conectado
muchas horas al día, recibiendo y emitiendo información, mirando más Twitter y
Facebook que la TV, la Radio o la Prensa. Y vio PODEMOS que era bueno. El 15-M
se extendió como la pólvora a través de las redes sociales de una forma que no
se había visto antes. Los medios no lo propagaron, fue un fenómeno emergente en
una NUEVA RED fuera del control de las viejas potencias, y PODEMOS usó esa
misma red para publicitarse, empezando por esos jóvenes de izquierdas. Después,
se acercó al resto de ciudadanos cuando acumuló un apoyo suficiente, usando las
ideas y estrategias que tan bien se habían extendido anteriormente. Surfeando
como ningún otro partido la ola de la indignación regalando promesas y sueños
que NECESITÁBAMOS OÍR en boca de algún político. Pueden ser aguachirri y
mentiras electorales, pero las necesitamos, dada la absoluta falta de VIDA y
ORGULLO que sentíamos al ver nuestros gobernantes.
Una parte de la población se subió al tren de la ilusión,
cada una de ellas volviéndose una fuente de información más, dejando a los
medios tradicionales como fuentes de información algo más serias que los
canales de las redes sociales. Las opiniones ganaban peso frente a los hechos,
y al final todo el mundo discutía y debatía, sacando mejores ideas. La
propuesta de PODEMOS de una estructura abierta a todos, con una democracia más
directa resulta refrescante, porque el propio debate abierto del movimiento
indignado se convirtió en estructura y herramienta política.
Entonces, ¿por qué no me gusta PODEMOS si tiene todo lo que
necesito para ilusionarme?
He dejado de valorar la ilusión como fuerza motriz. No para
mí, por supuesto, sino para el conjunto de la población. La bandada de
estorninos, sean azules o de verdad, sólo sabe chirriar, devorar y cagar. Con
ilusión no se moviliza a los inmóviles, a los casposos, a los enquistados,
porque ellos no tienen ilusión. Igual que nunca va a haber menos de un 20% de
gente que vote al PP porque ellos no votarán jamás a los rojos, y viceversa, no
creo que haya suficiente gente en este país para ganar unas elecciones con
ilusión, hacen falta datos. Y PODEMOS no puede ofrecer datos porque no ha estado
nunca en el poder. No me gustan porque no tienen nada que ofrecerme salvo sueños,
y de eso tengo muchos más de los que puedan regalarme. Yo quiero hechos.
No me gusta PODEMOS porque necesito algo sólido a lo que aferrarme,
así que puede que en 4 años me enamore, pero a día de hoy, son como la nebulosa
del cangrejo. Además de que estoy en un momento de mi vida en el que la
política me interesa y apasiona pero no me importa demasiado. Tengo grandes
planes para mi futuro a corto y medio plazo y no quiero regalarle a la política
más tiempo de la que quiero regalarle, permítanme ser egoísta hoy y les
compensaré mañana.
Punto y aparte.
Internet, eres un tronco de árbol lleno de hormigas.
Fascinante, pero por algún motivo me das repelús. Eres como la gravedad, que
puedo combatir sólo con subir unas escaleras, pero siempre tiras de mí y al
final ganas. Eres imparable aunque no especialmente violenta. Internet, estoy
harto de hablarte sin que me contestes, tengo un ego que decorar y un
narcisismo que alimentar. Te amo con todas mis fuerzas pero jamás te lo diré,
como se aman los VHS y el heliocentrismo. Te odio como los dos satélites de
Marte se odian entre sí, como las series de Fourier odian la tarta de queso. Te
necesito como el dadaísmo al nihilismo. Te regalo un absurdo, mis mierdas, mis
putadas, mis jodiendas de Tourette y mi poesía diáfana y torpe llena de alegorías
blandas cual gelatina Royal reposando sobre el estómago de la mujer sin rostro
que dibujo en mi mente cuando pienso en soledad y en amor.
Estoy harto de escribir en este blog como una obligación para
mí mismo. Ya sé de qué color es el cielo, es negro como la nada, pero además es
violeta y lo vemos azul o rojo. No lo necesito más, porque ahora sé mucho más
de la vida, de la cuántica y de las personas de lo que esperaba y quería. No me
aportará nada nuevo, así que me despido de él con cierto escozor por el
fracaso.
Tres años y pico, bastante mayor para abortarlo de forma
legal. Oh, bueno. Qué se le va a hacer, no es como si existiesen aún muchas
leyes firmes por Internet. Y ya vale, que estoy derrochando melodrama.
Punto final.






