domingo, 15 de septiembre de 2013

Diario de viajes de Polonia: Día 6

Día 6 (10 Ag, Sábado)

Hoy tocaba Auschwitz. En vez de ir con el Tour que se nos ofrecía en el albergue, nos buscamos las castañas y nos ahorramos 47 zlotys, unos 11 € [nos vendría bien ir ahorrando...] cada uno. Nuestro guía en el campo era un poco melodramático, porque Auschwitz en sí no impone demasiado. No quedan apenas restos de lo que pasó allí, y lo poco que hay es muy sutil. Sin un guía que te fuese metiendo en el pellejo, no sería ni la mitad de impactante de lo que fue.

Visto así parece un barrio tranquilo de alguna ciudad europea.

Por supuesto las alambradas dan una sensación más inquietante.

Cono ya nos dijeron, las montañas de zapatos y pelo eran lo más impactante. Las cámaras de gas estaban todas destruidas menos una, la más pequeña, sencilla y menos eficiente (los nazis serían muchas cosas, pero desde luego eran terroríficamente eficientes). 

Latas de Zyclon-B, el gas que se usaba. Cada 4 latas dan para 1000 personas
Maletas que había en el campo CUANDO LLEGARON LOS RUSOS. 
 
Zapatos. Imaginad cuánta gente había EN ESE MOMENTO en el campo.

Existen en realidad dos campos: Auschwitz y Birkenau. El primero es el clásico, que tenía capacidad para unos miles de personas nada más, pero Birkenau (que se construyó después a unos kilómetros del campo original) era mucho más grande, con espacio para 90.000 personas (y eso porque no se terminó de construir... se preveían 170.000 personas). El guía acabó la visita con un discurso de nuevo bastante dramático: "Auschwitz no es culpa de un sólo hombre, Hitler, sino de la locura de los hombres... es culpa de todos nosotros."
Esto es Birkenau. Ya no parece un barrio tranquilo... se ve claramente lo que es.

Las vías de tren que salen en todas las películas e imágenes. Es Birkenau, no Auschwitz.

De vuelta a Cracovia, pillamos el billete de tren a Wroclaw, esta vez sin incidentes, y nos tiramos por ahí. Esa noche fuimos a cenar Zakopanki (unos enormes paninis muy ricos) en el antiguo barrio judío (que era además una de las zonas de fiesta de Cracovia) y nos fuimos a por una cerveza a un bar rarito, mezcla de parodia soviética y sitio bohemio. 

Por si creíais que no iba a poner fotos de las cámaras de gas. En ese edificio había un agujero en el techo para tirar una de esas latas de gas de antes... y eso son hornos. Ya sabéis para qué.


jueves, 12 de septiembre de 2013

Diario de viajes de Polonia: Día 5

Día 5 (9 Ag, Sábado)


Nos despertamos en Cracovia con desayuno gratis muy decente. En el albergue conocimos una asturiana (Sandra) con la que fuimos a los Free Tours a lo largo del día, y a un dominicano (Eric) que nos recomendó un sitio para comer [aunque pensamos que nos había troleado]. Cogimos un Tour de esos por la mañana y vimos el casco antiguo: plaza, murallas, mercado, catedral, castillo… y también un dragón que debería escupir fuergo pero que parece que tenía el mechero estropeado.

El mercado en la plaza, que es enorme.
Derrochando guapura en la calle principal.


El inmenso grupo del Tour.
La iglesia, hecha a trozos... como las de España.
El dragón sin fuego. Feo, feo.
















Comimos donde Eric nos recomendó, aunque al principio creímos que nos había mandado a un restaurante español, resultó que sí nos guió bien, a un sitio (en un sótano) de comida típica polaca (sólo clientes polacos y nosotros de guiris), precios bajos y muy rico.
Después fuimos a otro tour, con la misma guía  que por la mañana, por el barrio judío. Nos gustó el aspecto de la zona, todo muy bohemio y estropeado, pero bonito. De hecho fue ahí donde se rodó La lista de Schindler.

Parece un fondo de pantalla de Windows o algo así de lo bohemio que es. 

Y nada, al albergue a ducharnos y cenar. Sandra se fue con un amigo suyo polaco, pero es probable que nos veamos luego por ahí [Pues va a ser que tampoco la volvimos a ver].
En el albergue estuvimos de relax, leyendo, jugando cartas y viendo internet. Cuando fuimos a salir por la noche, nos cogieron por banda un grupo de inglesas con las que acabamos saliendo de fiesta. Parecía claro que querían mambo (o al menos una de ellas) pero no nos interesaban demasiado. A mí hubo una que quizá, pero la cosa no llegó a nada (y no quería dejar solo a Lorenzo, que habría podido ser atacado por un Troll de Mordor). Hubo recena en el McDonalds (cruel violación del Estatuto del Mochilero) y nos volvimos a dormir como a las 3. 
[He de aclarar que en Polonia es como en otros sitios de Europa. La gente cena más o menos pronto, sale pronto, y se vuelve pronto. Cracovia tiene más vida nocturna que otras ciudades, pero aún así a las 2 están casi todos los locales cerrados]

Y de regalo una foto de Juan Pablo II (Karol Wojtyla) que para los polacos es como  Jesucristo pero en guay.

Diario de viajes de Polonia: Día 4

DÍA 4 (8 Ag, Jueves)

Nos levantamos antes de lo esperado (eso significa a las 10 y pico) y dimos un par de vueltas por el centro con el mochilón a cuestas. Buscábamos la parte judía que estaba muy reconstruida así que no vimos nada muy interesante. Varsovia fue destruida casi por completo tras la guerra, por lo que la mayoría de los edificios eran nuevos. También vimos un anarka-punk-macarra con una cadena dando gritos (y miedo) por la calle.
Luego cogimos un tren a Cracovia, pero vimos que el asiento que nos correspondía estaba ocupado. Resulta que el tipo que nos lo vendió no entendía apenas inglés y se equivocó en el día. Por lo menos los revisores o no se dieron cuenta al picarlo, o les dio igual. Nos sentamos en el primer compartimento vacío que pillamos, con miedo de que los dueños originales de esos asientos apareciesen en algún momento. Dos brasileños (uno parecía chino) y un polaco que estuvo de Erasmus en Murcia [que fíjate tú para qué se iba a ir nadie, ni de Erasmus ni nada, a Murcia] y sabía español a la perfección nos acompañaron durante el viaje, y sobre todo durante la pausa de 1 hora que hizo el tren por problemas técnicos. Tras la pausa, el tren dio un rodeo que nos hizo perder alrededor de otras 2 horas, y como nuestro ticket no era de ese día, no podíamos reclamarlo ya que oficialmente no estuvimos en ese tren… ¡Gracias Intercity! [¿Os suena ese nombre? Sí, es la compañía que nos recomendaron… 1 de 1 fallo].
Aquí en las vías polacas todo tiene el color de ladrillos viejos, hierro oxidado y madera vieja, todo entre llanuras y bosques muy verdes. Las estaciones parecen de película de la 2ª guerra mundial… pero estas son reales.

Paisajes desde el tren.
Estaciones que parecen nazis

Estas son las fotos de hoy, nada más. Lo siento.


Por lo que nos ha contado el coleguilla polaco, lo del corte de las vías ha salido en las noticias, todos los trenes del recorrido Varsovia-Cracovia han sufrido lo mismo que nosotros (consuelo de tontos).

Al final llegamos al albergue, que estaba muy bien, y salimos. Cenamos Calzone muy barato [1€ por cabeza y nos llenamos, mejor aún que en Varsovia] y nos tomamos unas cervezas y un chupito de Zubrowka, un vodka con hierbas muy típico polaco.