sábado, 31 de agosto de 2013

Diario de viajes de Polonia: Día 3

DIA 3 (7 Ag, Miércoles) 

Nos levantamos temprano (a eso de las 5) para coger el avión sin contratiempos. Yo me desperté un poco antes y presencié la vuelta de algunos compañeros de habitación de su noche de fiesta. De hecho hasta vi una compañera despelotarse y echarse crema en los pechotes tranquilamente, como si no hubiera ningún salido completamente despierto en la litera de al lado. Menuda ilusa [no, no hay fotos de eso tampoco].
El caso, después del bus a la terminal, pusimos el plástico/moco protector a las mochilas (las dos  mochilas en el mismo, parecía un mega-huevo de godzilla) y desayunamos por un precio abusivo en una cafetería del aeropuerto. Una vez en el avión nos dieron de desayunar de nuevo, nos habría venido bien saberlo porque nos habríamos ahorrado unas pelas. Hicimos escala en Munich, y de ahí a Varsovia, de nuevo con Lufthansa, que nos dieron de comer gratis otra vez. Esta compañía aérea mola [quedaos con esta frase…]
 
El huevo de godzilla eclosionando. 

Una vez allí, pillamos un bus para ir al centro y a nuestro albergue. En el bus hacía un calor pegajoso y yo sudé como un pollo, pero luego la temperatura era mucho más agradable en las calles. Las chicas eran guapas, los edificios eran una mezcla heterogénea entre soviético y moderno, el tipo de cambio era bueno y las cosas eran baratas. Además, el albergue era decente, ubicado en un sitio que parecía la guarida de un artista bohemio empobrecido.



El Palacio de la Ciencia y la Cultura, el Empire Estate soviético.
El gigantesco kekab.











Nuestro albergue. Y Loren enseñando chicha.

















Comimos kebab, muy muy rico (el mejor que he probado) y enorme por unos 3€ cada uno, ¡Con bebidas incuídas! Y se supone que Varsovia es la ciudad cara de Polonia [más adelante veríamos que de hecho, los precios en otras ciudades eran incluso más bajos] y luego al albergue, a descansar un rato. Después de dormitar un poco (y descubrir que teníamos una compañera de habitación, a la cual obviamente ignoramos, porque somos muy amigables) salimos para ir a un parque. Por el camino bebimos leche de brick para refrescarnos [el agua mineral en Polonia es un peligro, casi siempre es agua con gas, o algo que sabe a agua con gas pese a no tener burbujas] y acabamos invocando la memoria de Chopin (y enterrándola bajo metros de mierda) canturreando canciones de rock. A mí se me rompió la cremallera de la mochila y me cabreé, porque ya había perdido la navaja en el albergue de Barcelona, pero conseguí arreglarla un poco y funcionaba, aunque estaba muy suelta [milagrosamente, sobrevivió al viaje].

La estatua de Chopin (de lejos). Yo no estoy cantando flamenco, estoy interpretando a Skrillex. Pura música,

Compramos una de noodles y después de cenar tuvimos una larga charla con un turco y un americano que empezó siendo de religión, continuó con el Interrail, y acabó siendo de trapicheo de drogas. Aunque no sabemos cómo se llama (se lo pregunté un par de veces, pero no me entendió, o no quiso entenderme) mañana irá a Cracovia como nosotros, así que igual le volvemos a ver [Pues al final fue que no]


Diario de viajes de Polonia: Día 2


Por fin dormimos, y nos levantamos para desayunar. Hoy tocaba Gaudí y el modernismo, así que fuimos hasta el Paseo de Gracia, desde donde tiramos hacia la Sagrada Familia. Rompimos una de las reglas del Estatuto del Mochilero al pagar 17€ por ver la iglesia y subir a las torres. Las pedimos por Internet y las cogimos en un cajero, en el que vimos tres coreanas/japonesas/taiwanesas a las que intentamos ayudar, pero creo que las confundimos más que otra cosa.
Guille posando demasiado Sexy
Loren y Guille posando Sexys.
Loren posando Sexy
Por el Paseo de Gracia vimos edificios modernistas [como se ve en las fotos anteriores en las que derrochamos sex-appeal], y para cuando llegamos a la iglesia nos sobraba hora y media hasta la entrada (va por horas, cagate) así que jugamos ajedrez, comimos sobras de arroz/engrudo [porque también nos pasábamos siempre un huevo con el arroz y sobraba] y comentamos el hecho de que las guiris llevaban escotes demasiado (¿demasiado? ¿en serio?) pronunciados. Igual con el solazo los pechotes pasaban calor… La Sagrada Familia no decepcionó, aunque había muchas escaleras [gloriosas escaleras en espiral] y además algo me dice que a este paso, no la veré terminada en mi vida.

La Sagrada Familia por dentro... muy Sexy
Loren y la Sagrada Familia. Obvio.
Foto obligada al ver las escaleras en espiral.

[Blogger es idiota y no me deja encajar bien las fotos, espero que en la versión final salgan decentes.] Luego fuimos al Parc Güell con un calor horrible y comimos albóndigas y judías de lata, sin camiseta (porque estaban pringadas de sudor), espantando palomas tullidas y escuchando a un músico tocar guitarra clásica en un entorno muy agradable. Somos encantadores. Luego fuimos a un elevado mirador, a cuyos pies había un absurdo y grotesco “guitarrista” disfrazado de guepardo friki o algo así y en cuya cima había un absurdo vendedor de mojitos.


La típica foto en Parc Güell. La gente hace cola para hacérsela.
El lagarto siendo violado por niñatos.

El absurdo guitarrista y el mirador.






















Como nos sobraba 1 viaje en metro de nuestro bono de 10 viajes, fuimos a Montjuic, que era bonito y había buenas vistas. Sería el tercer mirador de Barcelona del día así que no nos impresionó mucho. Volvimos a comprar la cena y a buscar la Catedral del Mar, que habíamos leído un libro sobre ella y no la vimos durante el Free Tour, pero estaba cerrada. En el albergue hablamos por primera vez con los compañeros de habitación (una habitación de unas 10 literas llena de gente, somos supersociables y no hablábamos con nadie) aunque de poco serviría hacernos amiguetes porque nos iríamos al día siguiente de madrugada. Como dato, volvimos a cenar sandía. Tendré que repasar el Estatuto del Mochilero.

Para concluir, otra foto, esta vez de Loren en Motjuic. Muy Sexy todo.

Diario de viajes de Polonia: Día 1

[Nuevo diario de viajes, que me encanta hacerlos. Puede que tenga chispa o no, pero todo lo que ocurre aquí relatado es verídico, o fruto de mis sentidos engañosos. Como anotación diré que todo aquello que sale entre corchetes son añadidos hechos a la hora de transcribir el cuaderno de viajes al ordenador, una vez terminado el viaje.]

DIA 1 (5 Ag, Lunes)

Esto empezó realmente el domingo 4 de Agosto a las 23:20, cuando Lorenzo [a cerca de una hora de coger el autobús en Avenida de América, y 10 minutos después de la hora a la que se supone que debería haberme recogido en mi casa] me dijo que no había impreso los billetes de bus. Después de un pequeño susto con la impresora, llegamos a tiempo para salir a las 00:30 del Lunes 5.
Si pretendíamos dormir algo durante las 8 horas de traqueteante viaje hasta Barcelona, no lo logramos. Yo como mucho dormiría un o dos horas entre cortas cabezadas y en la más absoluta incomodidad. Por cierto que coincidió que en el mismo bus había un par de mujeres polacas que nos recomendaron cosas [nos recomendaron usar trenes de InterCity, que según ellas eran los más rápidos y fiables, y comer gofres en Varsovia, recordad esto] y nos enseñaron un par de palabras en polaco.
Así, a las 8:30 llegamos a Barcelona Nord, medio muertos. Desayunamos leche, galletas y bollos baratungos [Recién comprado todo en el super, como sería la tópica del viaje. A continuación una foto del momento] en la calle, como era necesario, y fuimos a por el albergue. 



Estaba escondido que te cagas, entre callejuelas de 5 metros que no salen en Google Maps. Para nuestra humillación, el Arco Youth Hostel estaba justo debajo de un ARCO. Deberíamos haber empezado por ahí, pero no se nos ocurrió.
El albergue no está mal, aunque da un poco la impresión de ser un albergue gay (está muy decorado y hay muchos chicos sin camiseta). Cogimos un Free Walking Tour para conocer la zona del Barrio Gótico. El guía era mexicano [Y muy bajito, en la siguiente foto, de verde, se ve lo diminuto que parece] pero nos enseñó en 2 horas más de lo que yo ya vi en varios días  la última vez que vine a BCN. Hasta le dimos propina.


Luego comimos de bocata y al albergue a descansar y ducharnos. Después de una merecida mediosiesta nos fuimos a la playa en lo que sólo sería otro episodio más del absurdo en el que se suelen convertir nuestros viajes. Nos recomendaron alejarnos de la playa principal (La Barceloneta) que está muy concurrida y sucia, así que fuimos dos o tres calas más allá y cuando decidimos “suficientemente lejos, nos quedamos en esta” resultó que habíamos ido a parar a una playa nudista de ambiente gay. Qué sorpresa.
Volvimos al Hostel, comimos arroz/engrudo [nunca cocinaríamos arroz como dios manda en todo el viaje] y sandía (creo que lo de la sandía rompe alguna regla del Estatuto de los Mochileros) y a la cama que necesitábamos dormir.

[No más fotos por hoy. Estábamos muertos y apenas hicimos. Sé que queríais fotos de la playa nudista.]