Hola lectores. Hace bastante que no escribo, más de un
mes. Quizá debería daros una buena razón para ello, pero la verdad es que no
tengo ninguna. Quizá debería pediros perdón por no abasteceros de cosas que
ojear de vez en cuando, como si os hubiese abandonado.
Bueno, no voy a hacerlo. No tengo excusas ni motivos
aparte de la apatía y la falta de interés. Y no es por que no tenga cosas que
contaros, en absoluto. Últimamente he oído algunos temas sorprendentes que
habrían estado estupendamente en este blog, como por ejemplo una interpretación
de la malla cuántica (que dice que el universo está formado por “ladrillos” de
longitud igual a la longitud de Planck) como los “píxeles” de una simulación
informática, lo que llevaría a pensar que no somos más que elementos de un
programa en un ordenador gigantesco, a un nivel que no podemos imaginar. También,
la pieza musical de John Cage llamada 4’33’’ que no es más que 273 segundos de
puro silencio, como el cero absoluto que está a -273ºC.
A pesar de lo interesante que resulta el universo,
últimamente no parece interesarme tanto lo que tengo alrededor sino lo que
tengo más lejos. Estoy en un punto de mi vida en el que me toca pensar qué
dirección tomar. Esos puntos ocurren cada poco tiempo, pero aún así no puedo
evitar que me afecten tanto.
En este caso la decisión es conformismo contra
inconformismo. El problema radica en que no sé si soy de la clase de gente que
prefiere romper con lo que tiene y lanzarse a la aventura, al cambio y a la
lucha, o soy alguien que prefiere quedarse como está, tranquilo y cómodo. No sé
si tengo la fuerza para cambiar mi mundo, así que menos aún para cambiar el
mundo, pero querría hacerlo. No quiero estancarme en lo que hoy me resulta cómodo
y agradable… pero ¿Y si no hay nada que me resulte más agradable que esto?
Las preguntas son, como siempre, la clave. Las decisiones
crean caminos múltiples, como la idea de los multiversos. Cada decisión crea universos
diferentes, por lo que al tomar una, se crea un universo en el que elegiste una
vía y otro en el que elegiste una diferente. Así, hay infinitas posibilidades
de haber vivido tu vida, en algunas eres feliz conformándote con lo que tienes,
y en otras no, por lo que te lanzas al vacío a buscar la felicidad.
No sé si soy conformista o inconformista, ahora mismo
estoy en un limbo entre ambos caminos, ambos universos. No he tomado la decisión
por miedo a lo que pueda pasar, por lo que no me he lanzado a la aventura, pero
tampoco disfruto aquí parado. Me siento atrapado pero mecido por la espuma cuántica,
dejando que mi alrededor tome mis decisiones, asustado por las consecuencias.
¿Y si la vida es un videojuego o una simulación informática?
¿Y si el sonido se puede considerar arte? ¿Y si mi tiempo aquí ha pasado?
Lo importante es saber distinguir lo que es importante.
Algunas preguntas no merecen la pena, y otras sí. Cuáles son las que debo
hacerme, eso me pregunto yo. Estoy un nivel por encima, o por debajo, de tomar
las decisiones, al querer tomar metadecisiones previamente, y al final ni
siquiera sé de qué hablo.
Quizá el problema ha sido dejar de escribir en el blog. Quizá
necesito hablar con alguien de estas cosas, pero con quien podría hablarlo no
me escucha. Está muy ocupado decidiendo qué decidir, como en un bucle en un
programa informático, y no tiene tiempo para hablar conmigo. A partir de ahora
trataré de volver a escribir, como vía de escape a los bucles infinitos, a
falta de otras ayudas que no parecen llegar.
O igual es que me he conformado con lo que tengo y no he
buscado la solución fuera… bueno, da igual. El caso es que con esta entrada
rompo el ciclo de no escribir, tras 33 días sin hacerlo. Como los 33’’ de los 4’
y 33’’ de John Cage, convirtiendo el silencio, en un arte. Y como dije hace
mucho tiempo ya, el Silencio no ayuda a nadie.
Os deseo un buen día, y que el Sol se ponga en vuestro
cielo.